Iniciativas solidarias de apoyo al abasto alimentario ante la emergencia sanitaria

Los momentos de crisis suponen siempre oportunidades para el nacimiento de iniciativas de colaboración, solidaridad y apoyo colectivo, ya sean públicas o privadas. Las crisis facilitan la creación y articulación de grupos de voluntariados que, desde todos los sectores, dan respuesta rápida a las necesidades propias emergentes, como las que en este momento se viven por la pandemia. Esto es particularmente relevante cuando hablamos de fortalecer una de las actividades básicas e imparables de toda sociedad: el abasto alimentario.

Los sistemas alimentarios se encuentran hoy sometidos a una presión como ninguna en épocas recientes y es que a pesar del llamado a ‘quedarse en casa’ y de cerrar cientos de centros de trabajo, estudio y recreación en todo el mundo, las cadenas productivas como las del sector agropecuario y pesquero, la industria alimentaria y sus actividades de transformación y comercialización agroindustrial, así como las cadenas logísticas de abasto, no pueden detenerse. Más aún, ante el paro de múltiples esferas, las cadenas productivas son puestas a prueba.

Las desigualdades económicas y sociales inherentes al sistema de producción actual se agudizan, lo que es especialmente preocupante cuando del acceso al alimento se refiere. Ante esto surgen iniciativas de diferentes actores de la sociedad quienes diseñan, implementan y mejoran una serie de estrategias para atender las necesidades alimenticias desde distintos ámbitos y desde múltiples esferas. En esta reflexión se busca hacer una mención a algunas de estas iniciativas que se han identificado especialmente en la capital del país y algunas de otros estados, y que son una muestra del espíritu colaborativo y colectivo que asombrosamente surge con mayor fuerza en momentos de crisis y emergencia; sin embargo, estas no son las únicas que hay, y el no mencionar a todas en esta reflexión no disminuyen su valía.

Algunas de las acciones de apoyo al abasto alimentario impulsadas por la sociedad civil, donde también se incluyen iniciativas nacidas de las universidades y cuerpos académicos del país, pueden ser el trabajo desarrollado por el Centro Mexicano de Filantropía (CMF), el cual ha generado una base de datos donde se han integrado múltiples acciones de vinculación para hacer frente a la emergencia por Covid-19. Otra base de datos que integra iniciativas en torno a la construcción de redes de solidaridad es la desarrollada por el grupo Jóvenes ante la Emergencia Nacional, quienes diseñaron un directorio de proyectos comunitarios como redes de comercio justo y de productos agroecológicos y cooperativas.

Por otra parte, está la creación de Bancos de Alimentos, propuesta desarrollada por la organización de la sociedad civil Bancos de Alimentos de México (BAMX) la cual creó una plataforma para recibir donaciones monetarias y llevar alimentos a comunidades vulnerables. En este mismo sentido, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) también se sumó a la creación de bancos de alimentos a través del llamado a su comunidad universitaria. De igual forma, se encuentran iniciativas de las Organizaciones de la Sociedad Civil para el desarrollo de huertos urbanos, propuesta en el cual se diseña y pone a disposición del público una serie de manuales para la instauración de huertos individuales y comunitarios, ya sea a través de plataformas de redes sociales o en enlaces oficiales proporcionados por la FAO.

Por otra parte, está la donación de despensas por parte de colectivos como el Colectivo Trans Estado de México y Alrededores, organizaciones religiosas como Cáritas Mexicanas y la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, quienes han recabado y distribuido despensas a personas en situación de calle.

Asimismo, es posible encontrar iniciativas pensadas en impulsar la logística de distribución de alimentos a través de plataformas virtuales, las cuales facilitan el intercambio de bienes, permitiendo así una transición de las estructuras de abasto alimentario tradicional a estructuras basadas en el e-commerce y el reparto a domicilio. Esta transición ha sido particularmente intensa en la Central de Abasto ubicado en la alcaldía de Iztapalapa, la cual ha mejorado sus sistemas de entrega a domicilio a través de la página oficial de la misma, en donde se obtienen datos de contacto de los locatarios. En este mismo sentido, la iniciativa ‘De mi mercado a nuestra casa’, impulsada por la Secretaría de Desarrollo Económico de la CDMX (SEDECO) construyó micrositios especiales para algunos mercados públicos de 11 alcaldías, para facilitar la obtención de los datos de contacto de los locatarios.

En estas estrategias ha sido particularmente relevante impulsar las cadenas cortas de comercialización, las cuales buscan disminuir la participación de intermediarios en la cadena productiva alimentaria, promoviendo así una relación más directa entre productor y consumidor. En esta tónica se han desarrollado redes de articulación entre consumidor-productor a través de la difusión masiva de los datos de contacto de productores locales de la zona chinampera de Xochimilco, CDMX, de mercados alternativos como “Mercado el 100’, y ‘Mercado Alternativo Tlalpan’, entre otros.

Cómo se menciona el principio de esta reflexión, estas son sólo algunas iniciativas que pudieron ser identificadas en la zona de la Ciudad de México; sin embargo, estas iniciativas se repiten en prácticamente todos los Estados de la República.

Es importante destacar que las iniciativas no gubernamentales requieren de una estrategia articuladora que permita no solamente rescatar las buenas prácticas de cooperación y los gestos solidarios hacia la comunidad, sino también para replicar los aciertos y retomar las lecciones.

En momentos de emergencia sanitaria, donde la acción solidaria en México no falta ni decepciona, vale la pena conocer estas iniciativas, difundirlas y sobre todo, ser partícipe, pues es solo a través del apoyo colectivo que estaremos unidos aún en la ‘sana distancia’.

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1 respuesta

  1. Avatar Antonio Riveros Cañas dice:

    Muy interesante la opinión, más aun en este momento de cambio que afecta en diferente forma a muchos de los sectores productivo en América Latina y el Caribe. SAludos.

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