Los gobiernos progresistas en América Latina requieren generar una unidad orgánica con los movimientos sociales

 

* A pesar del surgimiento de posibles alternativas políticas en la región, existen factores geopolíticos que las han frenado.

 

México, D.F., 8 de diciembre de 2015.- La transformación capitalista vivida en los últimos 40 años está estrechamente moldeada por la “revolución pasiva neoliberal”, la cual está dirigida por los intereses del gran capital trasnacional y excluye a las masas populares de sus beneficios, señaló Lucio Oliver, profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Durante su participación en la mesa redonda “El futuro del Estado, la política y los movimientos sociales”, coordinada por Javier Aguilar, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, el doctor Oliver afirmó que los Estados se han convertido en capataces para la concentración de capital trasnacional, ya que viabilizan la sobreexplotación de los recursos naturales y sociales. Los Estados, que deben analizarse desde la noción de la correlación de fuerzas en la que toda la sociedad forma parte, se han convertido en elementos de control político-militar y de gobernabilidad, afirmó el investigador.

En América Latina, a pesar del surgimiento de gobiernos progresistas, éstos no se han convertido en alternativas reales, debido a que se han separado de los movimientos sociales populares, lo que ha dejado un espacio abierto para la acción del poder económico y cultural, aseveró Lucio Oliver.

El contexto internacional, marcado por la lógica del poder imperial de las naciones dominantes, juega un papel muy importante en las transformaciones de los Estados, señaló José Gandarilla profesor-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. En este sentido, la correlación de fuerzas en el sistema internacional ha generado que algunos Estados sean orillados a la disolución, pero también la construcción de nuevos Estados, como es el caso de Bolivia y Ecuador, afirmó el académico.

Asimismo, se requiere reflexionar sobre el hecho de que no toda politización es sinónimo de lucha por reivindicaciones sociales amplias, afirmó Gandarilla. Existe la posibilidad de la politización inmediatista e individualizante, la cual busca conservar ciertos privilegios o ganar beneficios individuales, fenómeno que se observa en las movilizaciones de oposición a los gobiernos progresistas en América Latina, señaló el investigador.

El proceso de organización política de la población indígena en Ecuador ilustra la complejidad que enfrentan las alternativas en el continente. En este país se articuló en los años noventa la CONAIE, una importante organización indígena que, al combinar demandas políticas, económicas y sociales, logró romper el inmediatismo de los movimientos sociales tradicionales y apelar a la transformación de todo el Estado, afirmó Silvia Soriano, investigadora del Centro de Estudios sobre América Latina y el Caribe de la UNAM.

Esta organización irrumpió como un sujeto social y político que se colocó como referente nacional, sin embargo, al conformarse como partido político inicia su declive como movimiento social, ya que perdió su sustento popular. Mediante la incorporación de la población indígena a los programas sociales éstos fueron desmovilizados políticamente dentro de un esquema de democracia disciplinaria, afirmó la investigadora.

 

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