Zona Metropolitana del Valle de México, cercada por la mercantilización y la violencia

Interior de unidad de transporte público en Ecatepec, Estado de México. Fotografía: Krynowek Eine

La inseguridad en unidades habitacionales perifércas es resultado de la urbanización salvaje


En la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) se observan múltiples fenómenos en los que se manifiestan complejas problemáticas socio-espaciales. La inexistencia de espacios adecuados para la movilidad de personas con discapacidad, muestra la exclusión sufrida por este sector de la población; la multiplicación de espectaculares y anuncios publicitarios, expresa procesos de mercantilización del espacio público; la colocación de rejas y dispositivos privados de vigilancia, es una respuesta vecinal al problema de inseguridad que tiene como resultado la fragmentación y el aislamiento; y la irrupción de múltiples casos de desaparición forzada de mujeres jóvenes en la periferia urbana, muestra la cara más atroz de la desarticulación del tejido social.

Espacio público cercado

Si bien la mayoría de peatones en las ciudades mexicanas se desplazan en espacios peatonales inadecuados, las personas con discapacidad sufren con mayor intensidad este problema. Por un lado se observan omisiones y deficiencias en la planeación y ejecución de la infraestructura para este sector, pero también existen agentes privados que invaden banquetas y rampas, como en el caso de los puestos ambulantes o los vehículos estacionados en las banquetas, expresó Guillermo Boils, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Por otro lado, en el espacio público la hiperpublicidad se reproduce y expande en puentes, vallas, mantas, espectaculares, pantallas y mobiliario urbano. Se crea un monólogo espacial ejercido por las corporaciones que, a través de sus códigos, generan procesos de consumo y masificación de gustos, afirmó Aitana Villamar, estudiante de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa.

En la alcaldía de Iztapalapa, la zona de la Ciudad de México en la que se experimenta mayor sentimiento de inseguridad, ha aumentado la demanda de medidas de seguridad a través del presupuesto participativo. La colocación de rejas, vallas y muros genera obstáculos para los delincuentes, pero resulta contraproducente porque limita la conexión entre espacio público y privado y reduce la permeabilidad e interacción entre personas, señalaron Carmina Jasso, investigadora del IIS-UNAM, y Selene Galeana, académica de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.

Urbanización salvaje y desaparición forzada

La zona habitacional Los Héroes Tecamac, en la periferia nororiente de la ZMVM, se conformó en menos de 10 años, es una ciudad dormitorio con espacios de recreación precarios, constituida por casas de 60 metros cuadrados de mala calidad en las que se experimenta hacinamiento. En esta zona, desde el 2011 se presentaron una serie de desapariciones forzadas de mujeres adolescentes, de entre 13 y 19 años, las cuales no han sido esclarecidas por las autoridades, afirmó Lydiette Carrión, periodista de investigación.

A partir de una investigación periodística, Carrión encontró que varios casos compartían elementos en común, como la temporalidad, el horizonte geográfico, la forma de operación y el rango de edades de las adolescentes, sin embargo, las autoridades hasta la fecha no han hecho un análisis pericial para vincularlos, expresó la periodista.

Este lugar sufre de desarraigo, ya que en menos de 10 años cuatro mil familias empezaron a vivir juntas en un mismo espacio, lo que propicia prácticas de violencia. En el fenómeno de la inseguridad, existe una co-responsabilidad de los desarrolladores inmobiliarios, ya que construyeron fraccionamientos precarios con espacios que no están pensados para habitar, expresó Carrión.

Respuestas desde el arte urbano

A pesar de su densidad poblacional, las periferias son las áreas de la zona metropolitana con mayor escasez de espacios públicos y equipamientos culturales. Frente a este fenómeno existen proyectos artísticos que, mediante intervenciones en el espacio público, buscan visibilizar problemas, generar denuncias y detonar procesos de participación vecinal.

Este es el caso de Amarillo público, un proyecto desarrollado por Rodrigo Olvera a partir de múltiples intervenciones artísticas en espacios públicos de Cuautitlán Iazcalli y otras zonas de la ciudad. “El color amarillo es un signo en la ciudad, su significado es negativo, divide y resalta los espacios, la forma en que es utilizado el espacio urbano tiende a limitar experiencias. Amarillo público surge de la apropiación del símbolo para contradecir y diversificar sus significados, a partir de formas de legitimar su presencia en el espacio público”, expresó Olvera.

Estas reflexiones se desarrollaron durante la sesión del 14 de marzo del Seminario de Estudios de la Experiencia Urbana, coordinado por Margarita Camarena Luhrs y Carmina Jasso López, investigadoras del IIS-UNAM.


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