Crisis climática, al borde del punto de no retorno

Fotografía: Fridays For Future México

Los movimientos sociales pueden promover un cambio cultural para frenar el cambio climático


Frente a la crisis climática que experimenta el planeta, los movimientos sociales pueden jugar un rol central, no sólo en presionar las autoridades de los distintos países para promover legislaciones pro ambientales, sino también en generar conciencia y promover un cambio cultural, aseguró Alice Poma, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIS-UNAM).

Pensando que al nombrar, creamos, se emplea el término crisis climática ya que las crisis no son algo natural y presuponen una reacción. Al cambiar el término se busca cambiar la forma de percibir el problema, aclaró la académica. En este proceso, los movimientos sociales juegan un papel central y de allí la relevancia de conocer diferentes experiencias y dialogar con ellas, añadió la investigadora.

Los nuevos actores

Nancy Quezada es una estudiante de biología de la Universidad Autónoma Metropolitana y miembro de Fridays For Future México (FFF), un movimiento social conformado por niños y estudiantes que nace en Suecia en 2018 cuando Greta Thunberg decide protestar todos los viernes frente al parlamento por la falta de acción de su país contra el cambio climático, cuestionándose cuál es el punto de esforzarse estudiando para un futuro que las autoridades no pueden asegurar.

México se une a esta iniciativa a principios de este año, cuando se convoca a una huelga global por parte de estudiantes de todo el mundo. Los objetivos que FFF México busca son; detener la construcción de nueva infraestructura para extraer, procesar o quemar combustibles fósiles; eliminar el fracking; acelerar la transición hacia energías renovables y quitar subsidios a los combustibles fósiles.

Paco Ayala es un activista de Extinction Rebellion, un movimiento compuesto de científicos y activistas que surge de la necesidad de repensar los modelos de producción y desarrollo actuales, ya que si se sigue actuando bajo estos modelos, existe una alarmante probabilidad de dirigirnos al colapso y la extinción. Extinction Rebellion hace un llamado a la acción política directa y a la desobediencia civil no violenta, es un movimiento político que busca unir esfuerzos a favor de la tierra.

Los retos de una organización histórica

La organización internacional Greenpeace nació en 1971 en el contexto de la Guerra Fría y Vietnam, pensado como un movimiento pacifista. A partir de ahí enfoca sus esfuerzos en temas ambientalistas trabajando en la pérdida de diversidad biológica y frenar el cambio climático.

Pablo Ramírez, responsable de las campañas para cambio climático de Greenpeace, nos explica que en México el movimiento se enfoca en temas como el transporte y movilidad, y la forma en que producimos y consumimos nuestros alimentos.

El reto que tiene una asociación con la trayectoria de Greenpeace es que parece que su voz se ha dejado de escuchar porque la gente ya está acostumbrada a que este colectivo se manifieste en contra del cambio climático o el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, los nuevos grupos que se están conformando a partir de la juventud, exigiendo el derecho a la existencia, ayuda a refrescar la discusión y volverla a poner en el centro de la atención, añadió Ramírez.

Un desafío que los movimientos ambientalistas enfrentan es la socialización de la información que tradicionalmente ha sido elitista. Al extender el conocimiento es más fácil involucrar actores que antes se encontraban excluidos y masificar las exigencias para que se conviertan en realidad.

Vincularse a la tierra en la ciudad

El Huerto Roma Verde es un laboratorio de resiliencia donde varios colectivos experimentan con diferentes maneras de hacer frente a la crisis biosocial, inspirados en las culturas originales, vinculados a la tierra.

Piero Barandiaran, miembro de esta asociación, comentó que, cuándo se dieron cuenta que no era suficiente sólo trabajar con agricultura urbana, comenzaron a adentrarse en temas de esquemas de organización social, salud preventiva, autosuficiencia alimentaria, captación de agua, producción de energía y habitabilidad sostenible con el fin de lograr el bienestar común.

Estas reflexiones se desarrollaron durante el conversatorio Movilización social ante la crisis climática, realizado el 7 de junio de 2019 en el IIS-UNAM, y coordinado por Alice Poma.


Fotografías del evento


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