Conflicto israelí-palestino: una crisis política con terribles consecuencias humanitarias

Niños en la Franja de Gaza (2009). Fotografía: Marius Arnesen

En el Medio Oriente no hay soluciones militares a conflictos políticos y la paz es un acuerdo político


El conflicto Israelí-palestino es un complejo fenómeno que no puede explicarme desde un único factor. Aunque haya elementos religiosos no puede entenderse únicamente por este motivo, pero tampoco puede explicarse por la propiedad de la tierra, aunque evidentemente hay elementos económicos y legales, afirmó Carmen López Alonso, académica de la Universidad Complutense de Madrid.

La posición de Hamás

En estos momentos Hamás controla Gaza, pero ésta está bloqueada por tierra, mar y aire, lo que según la ONU es la mayor prisión a cielo abierto. En el 2006 durante las elecciones palestinas Hamás se presentó y ganó, un año después, hubo enfrentamientos en Gaza como resultado en el control de la franja y el reconocimiento como gobierno Palestino, afirmó la académica.
Hamás, por primera vez desde las elecciones palestinas se erige como el gran defensor de todos los palestinos y de Jerusalén, sin embargo, la Autoridad Palestina está en declive, hay críticas y ataques, comentó la académica.

Los detonantes del conflicto

Entre los acontecimientos que detonaron el conflicto, se encuentra el hecho de que la seguridad israelí prohibió que los palestinos musulmanes se reunieran en la mezquita de Al-Aqsa por la noche para celebrar el último día del Ramadán, a lo que se le sumó la orden de desalojo de una familia de refugiados palestinos en el barrio cercano de Sheij Jarrah, con una ley creada en los años setenta que establece que los propietarios israelíes pueden reclamar la propiedad de la tierra, pero esto excluye a los palestinos ya que de ausentarse, su propiedad se transfiere al Estado de Israel, explicó López Alonso.

También tenemos a los ultra nacionalistas israelíes, que se adhieren a los colonos radicales que reclaman que toda Jerusalén debe ser judaizado, a lo que Hamás respondió el 10 de mayo con el ultimátum en que exigía a Israel retirar sus fuerzas de la Explanada de las mezquitas y parar los desalojos de palestinos. Israel no atendió sus peticiones y Hamás comenzó la carga de cohetes y misiles contra ciudades israelíes, causando fuertes disturbios, señaló la académica.

Para López Alonso, este conflicto no es únicamente una crisis humanitaria, es más bien una crisis política que tiene un aspecto humanitario terrible, pero es un error convertir la cuestión de Gaza únicamente en eso, ya que se oculta un conflicto político que sólo se puede resolver de manera política y para eso hay que negociar. El problema es que una parte no quiere negociar y la parte que sí quiere se le acusa de corrupción.

La visión desde Israel

Este es un conflicto que se ha cocinado a fuego lento, que en ocasiones tiene explosiones de violencia porque las partes no son capaces de llegar a un compromiso, reflexionó desde Israel Mario Sznajder, académico de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Los fracasos de los Acuerdos de Oslo alimentan la teoría de que, si no pudieron resolver el conflicto, éste seguirá, afirmó el académico, y agregó que si no se toma a Hamás como factor político, se entrará en una cuenta regresiva para el siguiente estallido desde el día que cese el fuego. El paradigma israelí de no negociar con Hamás sólo puede ser cambiado por medio de presiones exteriores.

El fundamentalismo, que juega un factor importante en esta pugna, se vive en la actualidad como una mezcla entre los textos sagrados, por un lado, y la modernidad por el otro, lo que implica un dinamismo y compromiso de los implicados, pero también se encuentra el hecho de que nadie resiste el teorema de la guerra continúa, afirmó el académico.

En el Medio Oriente no hay soluciones militares a conflictos políticos y la paz es un acuerdo político. Las acciones militares posponen los acuerdos y los encarecen al sumar las narrativas más extremas, el número de víctimas mayor y los rencores crecientes. Cada vez es más difícil para el cuadro político que quiera dar un giro de 180 grados desde una actitud militar a una actitud política, ya que la opinión política no entiende el cambio de enemigos mortales al hacer la paz, añadió Sznajder.

Según el investigador, Hamás se ha visto beneficiado con esta situación, ya que ha logrado la unificación de todo el cuadro palestino a pesar de la diferencia de las facciones (en alusión a AL-FATAH de la Autoridad Palestina). A pesar de ser condenado como una organización política fuera de la ley, fue capaz de llevar al Consejo de Seguridad de la ONU la situación actual, y lograr a la vez las simpatías del mundo árabe y a nivel mundial.

Sistemas de defensa y comportamiento de la población

Para Sznajder, un aspecto que este conflicto ha permitido comprobar es que Israel ha cumplido de forma exitosa la defensa de sus ciudadanos a través de una defensa anti misiles que ha derribado el 90% de los ataques, y el sistema de defensa civil interna conformado por construcciones de cuartos reforzados o refugios, en el caso de construcciones más antiguas, aunado a la disciplina social y la autoridad que el comando tiene sobre la población.

También se ha demostrado que la población israelí es resistente, no ha habido pánico, se mantiene la disciplina social y todo sigue funcionando, agregó el académico. El escenario más complejo implicaría, según el investigador, que la situación actual desencadenara una guerra abierta con los países fronterizos ya que han existido roces cada vez más intensos, lo que podría provocar una situación que ni el más hábil político o militar podrá controlar.

Estas reflexiones se realizaron durante la conferencia “El conflicto entre Israel y Palestina”, la cual se llevó a cabo el 17 de mayo de 2021 en el marco del Seminario Universitario de Culturas del Medio Oriente, coordinado por Carlos Martínez Assad, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.


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