90 años del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

Publicada el 30 de abril en Campus

He formado parte de la Comisión Organizadora del Programa de Actividades para celebrar los 90 Años del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM. Por la pandemia se tuvo que posponer. Pero hay motivos para celebrar y no dejar pasar la fecha. Porque el IIS es extraordinariamente importante y sus investigadores han dado aportes científicos trascendentes a nuestras disciplinas y a la conducción nacional. No mencionaré todo lo que me gustaría; sólo me referiré a algunas cuestiones que llegaron más rápido a la memoria.

El IIS de la UNAM fue inaugurado el 11 de Abril de 1930. Después del movimiento revolucionario, y la necesidad de institucionalizar la vida política del país, se decidió fundar en la Universidad un espacio académico para analizar rigurosamente la situación de México y sus problemas. El Instituto tuvo una dirección rotativa formada por Caso, Bassols y Lombardo con la coordinación de Miguel Othón de Mendizábal. Se puso atención a la diversidad de los grupos indígenas por casi todo el territorio.

Nueve años después, se formó un espacio de investigación. El Dr. Lucio Mendieta y Nuñez fue nombrado director en 1939. En un período de casi 30 años, (1939-1966), el IIS organizó los Congresos Anuales de Sociología, publicó infinidad de libros, y la Revista Mexicana de Sociología, de prestigio internacional hasta hoy. En ella encontré, cuando era estudiante, textos de sociólogos eminentes como Emile Durkheim (La democracia) y Talcott Parsons (Sobre la importancia de la fuerza en la sociedad). También, leí el libro de Pitrim Sorokin sobre Estratificación y Movilidad Social. Y más adelante, El A,B,C de la Correlación de Oscar Uribe V.

En 1966 fue nombrado director el Dr. Pablo González Casanova, cuya obra sociológica ha sido considerada una de las más importantes en América Latina (Kahl, 1976). Su libro La democracia en México es un clásico de la sociología académica mexicana, lectura obligada hasta nuestros días para entender la historia política reciente del país.

El IIS llegó a una etapa de consolidación y, con ello, el interés intelectual de muchos investigadores se dirigió al análisis y explicación del subdesarrollo y cómo desarrollarnos en América Latina. Los problemas de la industrialización substitutiva, las clases medias y la desigualdad, estuvieron presentes en la agenda. Cobraron importancia, asimismo, la dinámica demográfica y los cambios poblacionales, la migración interna, los trabajadores en los hogares, la transformación de la estructura de clases, la clase y el movimiento obrero, las elecciones presidenciales, sin que faltara lo relativo a cultura, ciencia y educación. La investigación comenzó a ser más participativa, se armaron colectivos, se hicieron proyectos interinstitucionales.

A principios de los setentas, el IIS recibió a varios investigadores que emigraron de América Latina, lo que animó la discusión intelectual. Se investigó, entre otros temas, el cambio nacional de lo rural a lo urbano, el proceso de urbanización, Estado y dominación, que es un tema de siempre en el Instituto. Se examinaron los problemas de género, los movimientos feministas, los movimientos de médicos, profesores y estudiantes. El 68 tuvo un gran impacto en la producción sociológica, lo mismo que la teoría de la dependencia.

Recuerdo que el Instituto, dirigido en ese entonces por Raúl Benítez, convocó a un grupo de académicos de la UNAM, y de otras instituciones, a un examen colectivo sobre el Perfil de México en 1980: sociología, política y cultura. Participaron, entre otros, jóvenes que ya eran investigadores profesionales. También, se realizaron grandes encuentros sobre las clases sociales en América Latina. El IIS fue pieza clave para crear el Instituto de Investigaciones Sociológicas de la UABJO y dio vida al Consejo Mexicano de Ciencias Sociales, que ha sido una organización relevante para articular los esfuerzos de los científicos sociales en la República.

Ahora un salto. En la parte organizativa, la investigación ha sido cada vez más colectiva (grupos, áreas, equipos, seminarios) y orientada a temas de innovación académica, enfocados multidisciplinariamente, con ejes sugeridos como políticas públicas, desigualdad social, tecnología y sociedad, violencia, sustentabilidad, además de otros que siguen siendo importantes en campos como el poder, la población, la educación y la cultura. El Instituto es un ente que vibra con la realidad nacional y está comprometido en dar aportes sustanciales para impulsar el cambio, sentido y exigido por la sociedad, para transitar el Siglo XXI.

Diré, brevemente, que el Instituto cuenta con una planta de 91 investigadores y 26 técnicos académicos. Un 85 por ciento de los investigadores son miembros del SNI y todos tienen oficio y un amplio capital científico en el campo. De los investigadores, el 70 por ciento tiene más de 60 años de edad.

Por ello, un esfuerzo actual consiste en lograr un sólido intercambio generacional y hacer una renovación sostenida de la planta, que es ya una tendencia marcada en los últimos años. Felicidades a todos, ¡larga y provechosa vida intelectual al Instituto!

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