Con el cabildeo ciudadano, las organizaciones civiles buscan influir en los tomadores de decisiones

Fotografía: ABRE LATAM

Capital social, deliberación, protesta y diplomacia, dimensiones del actuar de la sociedad civil

Generalmente se entiende por cabildeo lo que hacen las empresas o los grandes corporativos para tratar de generar alguna incidencia en la toma de decisión pública, pero ¿qué pasa cuando esta incidencia viene de las organizaciones sociales?

Por sociedad civil se entiende la esfera o sector de la sociedad que opera entre el Estado y el mercado, integrada por todo tipo de redes de confianza y colaboración horizontal, asociaciones de tipo voluntario y movimientos sociales cuyas actividades están dirigidas a definir colectivamente el interés público y a trabajar con objetivos compartidos, señaló Mara I. Hernández, investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

El cabildeo es un proceso mediante el cual los grupos de interés o de presión ponen en conocimiento de los tomadores de decisiones sus puntos de vista con la intención de influir en la política pública, afirmó la investigadora, y reiteró que, puede considerarse cabildeo ciudadano, toda acción que se realiza en representación de colectivos de sociedad civil orientados a influir sobre tomadores de decisiones, con la intención de que se resuelvan de manera efectiva problemáticas que dichos colectivos han identificado mediante prácticas deliberativas.

El capital social, la deliberación, la protesta y la diplomacia son dimensiones de la actuación de la sociedad civil que constituyen categorías distintas y relevantes para entender el aporte del cabildeo a la democracia, afirmó Sicabí Cruz, investigador del CIDE. Dichas dimensiones deben verse como lentes complementarios para articular estrategias de cabildeo ciudadano que sean efectivas y a la vez legítimas, señaló el investigador.

“El cabildeo ciudadano, específicamente realizado por las organizaciones de la sociedad civil en México, cuenta con varios retos, tales como trabajar con un congreso con mayoría de un solo partido político, la existencia actores y organizaciones con objetivos contrarios al propio, y la participación de un mayor número de actores de ciudadanos”, expresó Mauricio Hernández, catedrático de la Facultad de Economía de la UNAM.

“No hay ciudadanía que se obtenga de manera gratuita, la calidad ciudadana comienza a construirse cuando la persona siente la necesidad de informarse y exigir estar convenientemente informada de lo que ocurre fuera de su casa, en consecuencia, la ciudadanía se ejerce cuando la persona se otorga así misma, y en toda conciencia, el derecho a exigir lo que le corresponde”, afirmó Susana Cruickshank, investigadora del Centro de Estudios en Cooperación Internacional y Gestión Pública.

Estas reflexiones se llevaron a cabo durante el seminario institucional Gobernanza participativa, incidencia pública y cambio social, coordinado por Laura Montes de Oca, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.


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