Agenda de grupos conservadores, entre el éxito electoral y la regresión en derechos humanos

Stencil en las calles de Bilbao, España, en el que se expresa la pugna entre la iglesia y las mujeres por sus derechos sexuales y reproductivos. Fotografía: Denis Bocquet

Los agentes religiosos han adquirido centralidad en las contiendas electorales latinoamericanas

La relación entre las campañas políticas y la religión ha adquirido relevancia en los procesos electorales actuales. Es indispensable que los candidatos se pronuncien e incluyan temas religiosos para la toma de decisiones del padrón electoral, afirmó Miguel Armando López Leyva, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM (IIS-UNAM).

En otros países de Latinoamérica también se han visto estos fenómenos, se observan alianzas y adhesiones de simpatizantes a los movimientos de izquierda o de derecha. Aspectos religiosos junto con configuraciones políticas, se han convertido en actores frecuentes en las luchas electorales, sobre todo en temas como los derechos humanos, matrimonios entre personas del mismo sexo, igualdad y enseñanza educativa.

Ricardo Mariano, académico de la Universidad de Sao Paulo, afirmó que, esto genera disputas en la laicidad, de acuerdo con las convicciones sociales y morales que tengan las ideologías. En el caso de los conservadores, sus enemigos son las feministas y grupos LGBT, acusándolos de difundir una cultura de la muerte y destrucción de la familia tradicional.

En Costa Rica, un candidato evangélico para la presidencia aumentó el número de sus simpatizantes al declararse defensor de la vida, de un 3% a un 25%, argumentando que la izquierda” nunca se tenía que meter con los niños”, sin embargo, en esa elección otro candidato de izquierda ganó. Por otra parte, en Colombia también se vivió un debate por la oposición de los católicos al acuerdo con las FARC.

En México, actualmente se vive una etapa electoral en la que actores políticos como Andrés Manuel López Obrador, líder de MORENA, se alió con el Partido Encuentro Social, el cual es conservador, evangélico y aliado del Frente Nacional por la Familia. Esta unión es insólita y pragmática, declaró Ricardo.

En la relación entre la religión y la política, presente en las elecciones en América Latina, se reafirma que las agendas de los grupos conservadores tienen un éxito electoral. Por ello, la consecuencia es que acaban incidiendo en la decisión al ser temas manipulados por la iglesia, comentó Cristian Rojas, académico de la Universidad de la Sabana en Colombia.

En México, con la reciente Ley de objeción de conciencia se ve la incursión de nuevos factores y actores conservadores. Cuando estos temas quedan centrados, se mantienen al margen los tópicos de nivel macro, esto demuestra una regresión en la protección de los derechos humanos, declaró Gloria Careaga, investigadora de la Facultad de Psicología.

Para Ricardo Baruch, miembro de la International Parenthood Federation, las iniciativas conservadoras tienen como base las mentiras que dañan el terreno de los derechos humanos. Este auge de los conservadurismos se relaciona con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos ya que estas posturas que antes se disfrazaban, ahora son declaradas abiertamente a los medios, instituciones y sociedad.

Estas reflexiones se llevaron a cabo en el encuentro ”Religión y Elecciones Presidenciales: Escenarios Latinoamericanos”, coordinado por Karina Bárcenas y Hugo José Suárez, investigadores del IIS-UNAM.


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