Noche de Iguala, una lápida para Peña Nieto

* La historia de Guerrero está marcada por la resistencia y la disidencia: Arroyo

Ciudad de México, 16 de febrero de 2018.- La memoria histórica permite recordar los sucesos ocurridos anteriormente y buscar no repetir errores o saber cómo actuar ante ellos. Actualmente en México se vive un contexto crítico en el ámbito económico, político y cultural, en el que una parte de la sociedad mexicana busca posicionarse en un lugar seguro frente a los sucesos que le afectan, comentaron especialistas durante el seminario “La crisis, el poder y los movimientos sociales en el mundo global”, coordinado por Javier Aguilar, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM (IIS-UNAM).

Crisis y caída del capitalismo en América Latina

América Latina experimenta una fase de agudización del modelo económico neoliberal, la cual puede denominarse como “ultraneoliberal”. En este contexto, se prevé un panorama con mayor crisis económica, política y cultural en los países que la componen, “estamos en un punto de inflexión histórico, con mutaciones económicas, geopolíticas y culturales”, por tanto, “ello le otorga a América Latina la posibilidad de desprenderse de esta crisis”, apuntó Pablo Casillas, investigador de la Universidad de Guadalajara.

La caída del capitalismo global es algo que también se ha pronosticado a partir del análisis especializado, ésta se prevé que ocurra en 2030 a raíz de cambios importantes, como la disminución del flujo de energía fósil disponible y del posterior declive del gas natural. “Las tendencias son proclives a un alejamiento de América Latina a ese modelo y a la apuesta de uno menos cruel, salvaje y perverso”, concluyó Casillas.

Ayotzinapa: resistencia a causa de memoria histórica

“La noche de Iguala es más que sus desaparecidos, muestra la cloaca de lo que se vivió en esa noche del 26 y 27 de septiembre de 2014”, indicó Israel Arroyo, académico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. En Guerrero, históricamente se han vivido diferentes sucesos de guerrilla y enfrentamientos con las fuerzas del Estado por la defensa de territorio, por intereses económicos y políticos, y por la seguridad. Ello ha generado que en esta entidad se haya naturalizado la resistencia y la disidencia, como consecuencia de ser un Estado fallido.

Ante la clara complicidad de las autoridades mexicanas con el crimen organizado, “hay una memoria de resistencia, que ha sido la hendidura para que esta vez la estrategia del olvido del Estado, no haya funcionado. Iguala no será Aguas Blancas, no será Acteal, será una lápida para Peña Nieto”, expresó el historiador.


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Fotografía de portada: Daniel Cima/CIDH

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