Educación, eje fundamental para evitar la violencia y promover los derechos humanos

 
Se requiere discusión y participación entre las comunidades universitarias para pensar la seguridad

La situación de violencia que actualmente se vive en México se ve reflejada en los espacios universitarios, donde la violencia se expresa de diversas maneras, desde la carencia de infraestructura para las personas con problemas de movilidad, hasta la agresión de mujeres en horarios vespertinos, como muestran las estadísticas del Proyecto UNAM Segura, indicó Leonardo Olivos, investigador de dicho proyecto que se desarrolla en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM (CEIICH-UNAM).

La violencia no es privativa de la universidad, estamos dentro de un contexto violento y ello se expresa en esta universidad, complementó Marcela Meneses, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM (IIS-UNAM), y cuestionó “¿cómo han percibido, ante su propia experiencia, la relación entre violencia y Ciudad Universitaria?”.

Heber Soto, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, afirmó que hay estudiantes y profesores que normalizan la violencia. Misma que va de la burla, la discriminación, hasta la violencia física. Se manifiesta de diferentes formas entre los diversos actores universitarios. Por ello, es necesario pensar la vida universitaria más allá del campus, “la vida universitaria también se lleva a otros ámbitos, y el impacto de la violencia trasciende del nivel material de la universidad”, afirmó Soto.

“No hay políticas públicas adecuadas, siempre son compensatorias, siempre estamos mirando para reaccionar sobre lo que ya tenemos. Tendríamos que estar generando herramientas para que los estudiantes hoy puedan trabajar, incidir, y construir políticas públicas integradoras”, afirmó Guillermo Trejo, profesor de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM.

El Proyecto UNAM Segura piensa la seguridad como derecho humano. Sin embargo, se requiere la participación de las comunidades universitarias para pensar en la seguridad interna. Sin embargo, al ser la UNAM una institución jerárquica, en donde las decisiones se toman verticalmente, “se requiere discusión, espacios de opinión (…) No podemos esperar a que los de arriba abran estos espacios, estamos en una coyuntura y hay que aprovecharla”, expresó Jahel López, investigadora del CEIICH-UNAM y colaboradora del proyecto.

“Tenemos que aspirar a generar propuestas interdisciplinarias e interinstitucionales. Uno de los ejes fundamentales de la universidad es la educación, entonces, la apuesta debería ser en la educación”. En vez de privilegiar la competencia, hay que privilegiar la ética de la sensibilidad y solidaridad, promover valores y principios bajo la premisa de que somos sujetos con derechos, concluyó Olivos.

Lo anterior se discutió el 5 de abril en el Auditorio del IIS-UNAM durante el conversatorio “Violencia y su impacto en la vida universitaria”, coordinado por Marcela Meneses, José Antonio Pérez Islas, académico del Seminario de investigación en Juventud de la UNAM, Leticia Pogliaghi, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, y Jahel López.


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Fotografía de portada: Adrián Martínez

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