Roger Bartra: una vida de imaginación, investigación y militancia

* Su obra académica ha transitado de los estudios rurales al análisis de los vínculos entre la cultura y las redes neuronales.

 

México, D.F., 1 de septiembre de 2015.- Hijo de exiliados españoles, Roger Bartra comenzó sus estudios de arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, los cuales abandonó debido a su afiliación a un grupo estudiantil de izquierda radical que lo llevó a buscar un campo de estudios que le permitiera la comprensión de la realidad social. Este fue el primer salto disciplinar, de la arqueología a la antropología social, que se convertiría en uno de los rasgos característicos de la trayectoria académica del Doctor Honoris Causa por la UNAM e investigador Emérito del Instituto de Investigaciones Sociales, señaló Sara Lara, investigadora del IIS.

Aportaciones académicas.

En los años 70, mientras las corrientes antropológicas dominantes de la época se centraban en el análisis del rasgo cultural, Roger Bartra introdujo en sus investigaciones sobre el agro mexicano el análisis de la estructura social. A partir de su análisis del proceso de transferencia de la renta de la tierra en el Valle del Mezquital, en el que vaticina el abandono del campo mexicano, inaugura la polémica entre campesinistas y proletaristas, que establecería las bases de la sociología agraria, afirmó la doctora Lara.
Durante los años 80, Bartra transita del marxismo hacia una crítica al estructuralismo al introducir, en sus estudios sobre el poder político, el análisis de las redes simbólicas y culturales que afianzan la dominación. Este enfoque se desarrollará posteriormente en su libro “La jaula de la melancolía” donde analiza la identidad nacional y la forma de reproducción de la cultura política en México, señaló Beatriz Urías, investigadora del IIS.
Otro de los aportes que Bartra realiza en los años 90, son sus investigaciones históricas sobre el mito de lo salvaje, en las cuales encuentra que la noción de civilidad sólo puede existir en contraposición a lo salvaje, por lo que ésta contribuye a la reproducción de su noción opuesta, afirmó durante su intervención Francisco Valdés, investigador del IIS.
Asimismo, a partir de la década del 2000, Roger Bartra ha realizado investigaciones sobre el vínculo entre la cultura y las redes neuronales, en las cuales encuentra que la conciencia no puede estudiarse únicamente desde las conexiones entre neuronas, sino a partir de la interacción humana, mediante “prótesis culturales que nos hacen sociedad”, señaló el doctor Valdés.

Trayectoria en comunicación y política.

A la par de sus aportaciones académicas, Roger Bartra ha tenido una importante actividad como editor de publicaciones periódicas y militante político. Desde su labor como editor del Periódico Machete hasta su puesto de editor del suplemento “La Jornada Semanal”, Bartra ha abierto espacios de opinión y de crítica en la izquierda mexicana, señaló Beatriz Urías.
Asimismo ha escrito numerosos artículos que polemizan con la izquierda ortodoxa y ha marcado una forma diferente de plantear el trabajo intelectual en el ámbito público, caracterizada por la crítica a sí mismo y a su público, señaló Francisco Valdés.
Sus contribuciones teóricas y su participación en la prensa no han estado exentas de polémicas, prueba de ello son las diversas controversias que ha desatado, como la entablada con Pablo González Casanova, y los debates en los que ha participado, como el que sostuvo con Octavio Paz en torno a las nociones de imaginario y mito, señaló la doctora Urías.

Estas reflexiones se realizaron durante el encuentro “Diálogo sobre la obra de Roger Bartra” organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y moderado por Manuel Perló, director de esta institución. El cual contó con la presencia de exdirectores, investigadores eméritos, invitados especiales e integrantes de la comunidad académica del Instituto.

Los saltos disciplinares.

En el diálogo entablado a partir de las intervenciones de los investigadores, Roger Bartra señaló que su vitalidad académica se explica a partir de la dinámica de “dar saltos” entre disciplinas y campos de estudio para “no pasar toda la vida en la misma área”, como alternativa a la especialización.
Asimismo, señaló que su movilidad entre diferentes campos de estudio se explica debido a las condiciones contextuales de las diversas épocas, desde el contexto político de los años 70 en el que se debatían las alternativas maoista o soviética, hasta el actual contexto en el que se centra la atención al individuo único e irrepetible. Y afirmó que su próximo salto será hacia atrás, para rejuvenecer al dar el salto.


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