Los cenotafios, altares y humilladeros marcan del paisaje urbano

* Los objetos arquitectónicos religiosos marcan pertenencias en el espacio urbano

Ciudad de México, 12 de mayo de 2017.- La arquitectura es el arte de proyectar, construir y tratar de resolver necesidades básicas del hombre, es una disciplina condicionada al fenómeno de apropiación, que va dejando huellas urbanas, señaló Ernesto Nava, académico de la Universidad La Salle, en el marco del seminario “Laboratorio de observación del fenómeno religioso en la sociedad contemporánea”, coordinado por Hugo José Suárez, investigador del Instituto Investigaciones Sociales de la UNAM.

La tecnología, la ciencia y la transformación, configuran el significado de la arquitectura, la cual trabaja en dos niveles: el denotado, relativo a la función de los espacios, y el connotado, relativo a su significado, afirmó Nava.

El acto de pertenencia surge de la necesidad de las personas de diferenciarse y buscar su individualidad. En este sentido, el objeto arquitectónico marca pertenencias en el tejido urbano, como en el caso de los cenotafios, altares y humilladeros, que son marcadores que sirven para movernos en la ciudad, señaló el profesor Nava.

Por su parte, Hugo José Suárez comentó que los mojones nacen a partir de acontecimientos religiosos, míticos o mortuorios. La relación entre lo sagrado y los espacios tiene su expresión más visible en los templos, que son los lugares que reposan en una administración burocrática, sin embargo, en el otro extremo se encuentra el altar personal de la casa, que funciona en una escala personal.

Los humilladeros son el espacio bisagra donde se observa una expansión de lo privado y donde se genera una negociación con lo público, un rol importante en la reproducción de la cultura religiosa, señaló el investigador. Se genera una nueva geografía de lo sagrado a partir la historia y las necesidades de los espacios locales, concluyó el investigador.


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Fotografía de portada: Angeloux

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