Mujeres migrantes, grupo que sufre más depresión en Estados Unidos

Fotografía: Matthew Hester

Las dificultades impuestas por el contexto generan sufrimiento en las mujeres que abandonan su lugar de origen


En un principio, la migración de mexicanas y mexicanos a Estados Unidos era vista como un acto de desarrollo, sin embargo, este fenómeno trajo consigo un endurecimiento en las políticas migratorias de Estados Unidos y también ha afectado la salud mental de los migrantes, en especial de las mujeres, afirmó Nadia Santillanes Allende, becaria postdoctoral del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las mujeres migrantes presentan más casos de depresión debido a todas las cuestiones por las que atraviesan, entre ellas; las situaciones de subordinación a las que se enfrentan; el llegar a un nuevo país; o el dejar a toda su familia. En este sentido, el estudio de la Doctora Santillanes, además de centrarse en las experiencias vividas, se enfocó en el proceso de “comprender el sufrimiento y aflicción de los actores sociales, que responden en gran medida a las dificultades que le impone su contexto”.

Los casos de Frida y Regina

En la investigación de Santillanes participaron 6 mujeres migrantes oriundas del Estado de Puebla, las cuales no contaban con documentos para su estadía legal en Estados Unidos y habían sido diagnosticadas con depresión. El propósito del estudio fue observar y conocer la experiencia que tienen los migrantes en los servicios de atención disponibles para el cuidado de la salud mental en Estados Unidos, explicó la académica.

Frida y de Regina, participantes del estudio, tuvieron que migrar a Nueva York a una edad temprana y habían sufrido durante sus vidas situaciones de violencia física y psicológica que era propiciada por miembros de sus círculos sociales. Cuando llegaban a producirse estos episodios de violencia, tenían repercusiones físicas que las impulsaban a buscar ayuda profesional dentro del sistema de salud, específicamente en la sala de emergencias, puesto que es uno de los lugares en los que las personas sin documentos pueden tener acceso a servicios de salud, afirmó Santillanes.

Tiempo después, Regina y Frida encontraron actividades donde interactuaban con personas en su misma situación, lo que generó un espacio en el que estas mujeres pudieron encontrar un circulo de apoyo en el que se sintieron acompañadas y escuchadas, y donde pudieron distraerse de sus situaciones actuales, señaló la investigadora.

Estudiar la salud mental desde otra perspectiva

Es necesario estudiar la salud mental desde el punto de vista de sus protagonistas y no siempre desde el punto de vista médico, afirmó Santillanes, y agregó que muchas veces los estudios no atienden con atención suficiente los problemas que aquejan a las mujeres.

Así mismo, la investigadora propuso un seguimiento sensible y adecuado a las necesidades de las mujeres, teniendo en cuenta su contexto familiar y social. Estas investigaciones deben identificar el origen de la violencia, que no solo se debe atribuir a las relaciones de pareja, sin olvidar las condiciones y desigualdades estructurales bajo las que estas personas viven.

La conferencia de Nadia Santillanes Allende se llevó a cabo el 17 de mayo de 2021 en el marco del seminario Desigualdades y Disputas de Género desde el Campo Médico, coordinado por Karina Bárcenas Barajas, investigadora del IIS-UNAM.


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