Corrupción del Estado, generadora de las crisis sociales en América Latina


La corrupción sistémica ha generado la destrucción del vinculo de confianza entre el Estado y los ciudadanos latinoamericanos: Manuel Castells

En la globalización contemporánea, que se puede conceptualizar como un sistema de redes interconectadas entre sí, el Estado funciona como el principal ente conector de circuitos internos con circuitos externos, lo que lo coloca en una posición central que concentra las presiones de diversos actores, afirmó Manuel Castells, profesor Emérito de la Universidad de California en Berkeley y catedrático de la Universidad Abierta de Cataluña.

El Estado adquiere la capacidad de privilegiar a unos actores sobre otros, mediante el otorgamiento de permisos, la creación de regulaciones favorables, o la implementación de acuerdos comerciales. En esta nueva articulación, la forma de obtener ventajas por parte de países y empresas es comprando al Estado, la corrupción sistémica se ha convertido en el centro de todas las transformaciones y las crisis de los países latinoamericanos, expresó Castells durante su conferencia magistral, presidida por Alberto Vital Díaz, Coordinador de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Miguel Armando López Leyva, director del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, y Alicia Ziccardi, investigadora del mismo Instituto.

Explotación de recursos y expansión urbana

En años recientes, América Latina ha crecido a partir de la expansión del mercado global y la especialización en ciertos sectores económicos, como el mercado de la soja en Sudamérica o la explotación minera. Estos procesos, altamente tecnificados, requieren de licencias de explotación de recursos, que son otorgadas por el Estado mediante la compra de funcionarios, refirió Castells.

Por otro lado, se observa una explosión urbana y metropolitana en toda la región, ligada a un crecimiento económico general, a la urbanización del campo y a la mecanización de la producción agrícola. Frente a este crecimiento, en las ciudades latinoamericanas se han implementado gigantescos programas de construcción de vivienda e infraestructura, los cuales son aprovechados por las empresas constructoras para obtener fondos públicos mediante el soborno de funcionarios, ejecutivos y, sobre todo, políticos, afirmó el investigador.

Política del escándalo e individualismo

En América Latina, la lucha entre partidos políticos se realiza destruyendo el vínculo de confianza de un opositor, esto se consigue a partir de escándalos inducidos, fabricados o revelados. Como todos juegan a la revelación de escándalos, el resultado no es sobre un político determinado, sino sobre el conjunto de todos los políticos. Es por esto que dos terceras partes de los ciudadanos del mundo creen que sus políticos son deshonestos y corruptos, una muestra de la descomposición institucional de los sistemas de confianza.

Al haber crisis de legitimidad política y fragmentación, en la región se observa que el poder ejecutivo descansa en un presidente que no tiene la capacidad de gobernar, por lo que debe construir alianzas con diversos grupos que representan intereses particulares. Se genera un fenómeno de superclientelismo, en el que cada legislador y grupo vende algo de lo que se puede hacer con su voto, refirió Manuel Castells.

Por otro lado, existe una crisis en las formas organizativas tradicionales de la sociedad civil. Los partidos, sindicatos y la iglesia católica han perdido legitimidad, asimismo, se observa una descomposición de las relaciones comunitarias y la evolución de las sociedades latinoamericanas a una extrema individualización, competitividad y consumismo, afirmó el sociólogo español.

Crimen organizado

La expansión de la economía criminal conlleva intrínsecamente a la corrupción del Estado, ya que dicha economía no puede funcionar sin la participación de los agentes estatales. El crimen organizado ha logrado generar un alto volumen de acumulación de capital global mediante la cartelizacion oligopólica y la concentración de poder, refirió el investigador, y agregó que, la colaboración de las dependencias estatales con entidades foráneas para el combate al narcotráfico, es una forma de infiltración de las agencias de inteligencia extranjeras.

Consecuencias de la corrupción del Estado

La corrupción sistémica de los Estados en Latinoamérica ha generado la destrucción del vínculo de confianza entre el Estado y los ciudadanos y su repliegue hacia el individualismo. Asimismo, al establecerse la política de escándalo como forma de lucha política, se ha instalado en los procesos representativos el cinismo político.

Otra consecuencia es la judicialización de la política, ya que, cuando ya no hay otra forma de enfrentarse a los opositores, los políticos se remiten a los jueces, cuyo actuar no es neutro, ya que son nombrados políticamente y la corrupción también los ha permeado, afirmó Castells, y agregó que, en casi ningún país de la región hay instituciones fiables, como la violencia y la individualización es total, las personas buscan la protección de las mafias locales.

A pesar de que la corrupción se ha expandido en la región, existen dos países que no sufren de corrupción sistémica; Costa Rica y Uruguay. Estos países poseen índices menores de desigualdad social, mayor nivel de educación en la región, mayor estado de bienestar, una tradición democrática consolidada y un poder judicial independiente que no es nombrado políticamente, expresó el académico, y añadió que, en México se requiere la acción conjunta del poder político desde arriba con la sociedad civil y el periodismo valiente.

La conferencia magistral de Manuel Castells, que abordó el contenido de su nuevo libro como primicia para la UNAM, se llevó a cabo el 5 de abril de 2019 en la Coordinación de Humanidades de la UNAM.


Fotografías del evento

Por: Nancy Santa Fe


Video del evento


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