Selva Lacandona, en medio de visiones divergentes sobre cómo conservar el medio ambiente

La reforma agraria y la política conservacionista han generado conflictos entre autoridades y la comunidad de la Selva Lacandona


Cuando se les restringen a los pobladores de la Selva Lacandona la posibilidad de realizar actividades productivas en su territorio se ponen de manifiesto las relaciones de poder entre las comunidades y las autoridades gubernamentales. Este territorio está marcado por una historia sociocultural en la que se presentan diversos conflictos derivados de concepciones opuestas sobre la conservación.

Los conflictos surgen cuando los elementos de conservación de las partes se ven amenazados por la otra parte, pues existen visiones diferentes de lo que es el territorio. Por esa razón, se debe mirar el conflicto de manera integral, no a partir de la visión de una reserva específica, sino desde la concepción de una vida dinámica y un buen ambiente, expresó Olinca Marino, coordinadora de Análisis y Sistematización de Servicios y Asesoría para la Paz (SERAPAZ).

Tres componentes para entender el conflicto

La reforma agraria afectó directamente a la comunidad de la Selva Lacandona al dividir la zona en ejidos, al mismo tiempo que, desde la política ambiental, esta región se definió como una zona de conservación, lo que originó una serie de conflictos que se pueden analizar desde tres componentes: el agrario, el ambiental y el sociodemográfico, afirmó la investigadora.

El componente agrario se refiere a las comunidades que fueron reubicadas de manera forzosa en nuevos asentamientos sin tomar en cuenta sus necesidades y con un desalojo violento, incluso algunas personas adquirieron el estatuto de “ilegales” de un día para otro, señaló Marino.

Por otro lado, el componente ambiental está relacionado con la necesidad de poder tener una gestión de protección y conservación de especies que se encuentran en peligro de extinción a cargo de las comunidades. Sin embargo las autoridades no han logrado esta meta, ya que sigue existiendo la explotación forestal y se ha incrementado la pérdida de la cubierta boscosa, afirmó la investigadora.

El componente sociodemográfico de los conflictos en la Selva Lacandona tiene que ver con la élite terrateniente localizada en esta zona, señaló Marino, y agregó que dicha élite impulsa políticas migratorias que han logrado que un considerable número de personas de la comunidad se vaya de la zona para que en sus territorios se realicen exploraciones de nuevas zonas petroleras.

Como consecuencia de estos tres componentes, en la actualidad sigue abierto el conflicto originado varios años atrás. Se observa que las políticas de conservación en la región han generado más conflictos sociales que resultados, lo que ocasiona desconfianza en las propuestas institucionales normativas, expresó la investigadora.

Estas reflexiones se realizaron en el marco del seminario permanente Ecología Política y Estudios Socioambientales, coordinado por Elena Lazos Chavero, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leticia Durand, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, Fernanda Figueroa, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM y Patricia Ávila, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM. El evento se realizó el 4 de febrero de 2020 en el IIS-UNAM.


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