Desplazamiento, última salida ante la violencia del crimen organizado

Fotografía: Ignacio Juarez

El control de la violencia en el país se disputa entre el Estado, grupos del crimen organizado y grupos paramilitares


Los desplazamientos forzados son una estrategia de sobrevivencia histórica, aunque recientemente han cobrado interés público por la sociedad mexicana, explicó Luz María Salazar Cruz, académica del Colegio Mexiquense. Hasta el momento, se han identificado seis hipótesis para explicar el desplazamiento interno forzado: la política, la militar, la migratoria y la de las violencias a nivel regional, local y nacional, afirmó la investigadora, y agregó que, en muchos casos la decisión de salir es una decisión última, extrema, donde el retorno es una esperanza pero el último recurso.

La entrada de nuevos actores paramilitares

El surgimiento de organizaciones paramilitares, grupos de autodefensas y variedades de guardias comunitaria, así como el desplazamiento forzado, están directamente vinculados con problemas de seguridad nacional. Actualmente, el control de la violencia en el país se disputa entre el Estado, grupos del crimen organizado y grupos paramilitares, expresó la académica.

Los hechos violentos se dispararon desde que se declaró la guerra contra el narco en 2006 y, a pesar de que el Estado ha desarrollado varias políticas de seguridad nacional e incrementado su capacidad ofensiva y defensiva, el crimen organizado y los carteles de la droga también fortalecen sus brazos de seguridad, lo que crea un nivel de enfrentamiento muy parejo.

Los carteles de la droga instalados en determinadas zonas, como el Cartel del Golfo, la Familia Michoacana o el Cártel Jalisco Nueva Generación, instigan el crimen organizado, establecen nuevos vínculos y alianzas, y cambia su composición interna, lo que trastoca la relación con la base social de la localidad. Las sociedades cambian al entrar la delincuencia, comentó Salazar Cruz, y enfatizó que, los homicidios dolosos, el secuestro, la extorsión y la violación de derechos humanos, son los crímenes más sensibles para las sociedades mexicanas.

“El desplazamiento interno forzado no es un caso aislado en la vida de una persona, es un proceso muy largo suscitado, principalmente, en climas de violencia”, explicó la investigadora, y reiteró que, los grupos delictivos seleccionan los territorios bajo dos parámetros: la rentabilidad extractiva de la zona y la de la población, es decir, su fuerza de trabajo, su riqueza y, en el caso de México, las remesas.

En México no hay cifras de las poblaciones desplazadas

México no tiene información sólida sobre la cantidad de desplazamientos y los motivos, sin embargo, empieza a conformarse una comunidad académica en temas de desplazamiento. Luz María Salazar Cruz, explicó que para medir dichas poblaciones están creando una base de datos, básicamente de fuentes hemerográficas pues de manera colateral a los conflictos, abordan el problema de los desplazados.

“Comparamos la información de diferentes periódicos como La Jornada, Reforma, El Universal y periódicos locales porque no siempre coinciden”, con esa información se realiza un mapeo de los lugares con mayor desplazamiento como Chihuahua, Oaxaca y Estado de México. A partir de este trabajo, los investigadores han descubierto que en Guerrero, por ejemplo, existen varios puntos de éxodo y que no todas las autodefensas comunitarias tienen el mismo nivel de organización ni la misma perspectiva militar y de defensa frente al Estado.

Estas reflexiones se llevaron a cabo el 20 de junio de 2018, durante la mesa Autodefensas, paramilitarismo y desplazamiento interno forzado en México, coordinada por Maritza Caicedo Riascos, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.


Fotografías del evento


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