Ciudad Universitaria, en medio de un tesoro natural

Fotografía: Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel

Solo mediante la organización social es posible incidir en la preservación ecológica del Pedregal de San Ángel


El Pedregal de San Ángel nació y evolucionó con asentamientos humanos ya que donde ahora es matorral xerófilo y bosques de eucalipto, antes de la erupción volcán Xitle fue un sitio habitado por la cultura cuicuilca, explicó Zenón Cano-Santana, académico de la Facultad de Ciencias( FC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La diversidad biológica y geológica del Pedregal

El Pedregal de San Ángel (PSA) alberga 2011 especies en total, incluyendo tres especies raras como el pajarito myioborus, ocho amenazadas, entre ellas la lagartija “camaleón”, dos en peligro de extinción, la biznaga del pedregal y el pez mexcalpique, y, sujetas a protección especial, como la lagartija espinosa del mezquite y la víbora de cascabel. Son comunes el cacomixtle, la zorra gris y el tlacuache, así como el matorral de palo loco, en cuanto a vegetación, explicó el investigador.

La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), forma parte de ese gran ecosistema, tan solo en los 18 remanentes de pedregal, ubicados en la zona de institutos de investigación en humanidades de Ciudad Universitaria (CU), se encontraron 236 especies, 11.7% de las 2011. Además, la presencia de aves núcleo como el sastrecillo y el gorrión mexicano comprueban que se trata de áreas altamente conservadas, refirió el académico.

En geodiversidad, esta zona también es un tesoro, añadió Silke Cram, investigadora del Instituto de Geografía, pues, aparte de permitir la investigación científica y ser aulas vivas para la formación académica, “la REPSA es un espacio geológica y geomorfológicamente significativo para explicar la evolución del paisaje de la porción Sur de la Cuenca de México”, señaló.

Amenazas a la Reserva Ecológica

La REPSA se creó para preservar el ecosistema del pedregal, generar espacios de discusión y acción transdisciplinaria, y promover la formación de universitarios. Se atiende en miras de “lograr una cultura socioecológica en CU, desde la presencia del paisaje volcánico, para potenciar las funciones sustantivas de la UNAM”. Sin embargo, el crecimiento y desarrollo de CU genera una presión constante a la Reserva, expresó Silke Cram.

“La problemática está relacionada con nuestra percepción y actitudes. Concebir al Pedregal como malpaís, terreno baldío o basurero, repercute en el tipo de respuesta en una situación crítica, por ejemplo, frente a la inseguridad, la solución ha sido poner rejas, rellenar pedregales y quitar vegetación”, dejando de lado su valor natural y servicios ambientales, como control de inundaciones, amortiguamiento de ruido, y corredores para la biota, agregó la investigadora.

Asimismo, la académica afirmó que las principales fuentes de daño devienen de la actividad humana, la introducción de especies exóticas, poda, depósito de desechos, pisoteo, etc., destruyen el hábitat natural de los organismos y afectan la salud del ecosistema.

Organización social para la preservación

La REPSA fue un logro del movimiento estudiantil de 1982, como ésta, ningún área natural protegida ha sido gratuita, solo mediante la organización y fuerza social es posible incidir en las decisiones que contemplan un cambio de uso de suelo. Implementar actividades de restauración ecológica para recuperar los servicios ambientales y hacer uso adecuado del espacio, son acciones que suman a la conservación de la reserva, comentó Zenón.

Estas reflexiones se llevaron a cabo el 22 de agosto de 2019, durante la conferencia La vida que efervesce en los pedregales de Humanidades, coordinada por Elena Lazos, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.



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