Activistas alimentarios vs dieta neoliberal

Fotografía: Medialab Prado

Mediante sus acciones, los protagonistas del activismo alimentario experimentan un mundo alternativo


Frente a la crisis de salud pública generada por el problema de sobrepeso y obesidad, en la Ciudad de México existen grupos que intentan borrar la división entre producción y consumo de alimentos, promoviendo la participación de productores marginales y marginados por la distribución neoliberal. Dichos grupos de activistas alimentarios rescatan espacios urbanos para cultivar, impulsan fondas con menús saludables y articulan y promueven redes alimentarias alternativas.

La dieta neoliberal

El aumento de la obesidad en el mundo es un problema que tiene uno de sus orígenes en la implementación de las políticas económicas neoliberales. En México, el súbito incremento de la obesidad coincide con el ingreso del país en los tratados internacionales: GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio, por sus siglas en inglés) y TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), afirmó Tommaso Gravante, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las enfermedades vinculadas a la mala nutrición son una manifestación de un fenómeno mucho más complejo que tiene otras dimensiones, como la crisis de soberanía y autonomía alimentaria y la deshabilitación general del conocimiento alimentario local. Frente a este problema, existe un movimiento global por la soberanía alimentaria, desde el cual se lucha para que los alimentos se conviertan en un derecho humano, caracterizados por ser saludables, nutritivos, asequibles, culturalmente apropiados y producidos localmente, expresó el investigador durante su participación en el seminario permanente Cultura y representaciones sociales.

Activismo alimentario en México

Según el análisis de Gravante, en México existen experiencias de activismo alimentario que pueden agruparse en cinco grandes familias: los proyectos sociales de restaurantes y comedores, donde se encuentran casos de auto-empleo que promueven prácticas de autodeterminación alimentaria; los huertos urbanos colectivos, generados por colectivos que han recuperado espacios para la agricultura y cuyas actividades no se limitan al cultivo; los espacios sociales autogestionados, que no están centrados en la alimentación pero que ponen en cuestión el actual sistema de producción y consumo neoliberal; y las redes alimentarias alternativas, formadas por productores de agricultura familiar con relaciones laborales basadas en el respeto.

Mediante sus prácticas de autodeterminación alimentaria, los protagonistas de estas experiencias se manifiestan políticamente, afirmó el investigador, y reiteró que, más que seguir una moda, son casos que reflejan una determinada ética de respeto a los que producen, a los que consumen y a la naturaleza.

Construir otro mundo aquí y ahora

En los diversos proyectos de activismo alimentario analizados, se observa que las formas de organización y las prácticas alcanzan a anticipar o representar un mundo alternativo aquí y ahora. Proceso que es categorizado, desde los estudios de movimientos sociales, como prefiguración política, ya que en este tipo de experiencias se prefigura el tipo de sociedad que se reivindica, expresó Gravante.

La construcción de la comunidad resulta ser central para comprender el compromiso político de estas experiencias, se observa que la cuestión alimentaria no es el único ámbito de acción, sino también cuestiones como el género, la sexualidad, la raza, entre otras. Estas practicas alimentarias permiten vincular la acción política con la vida cotidiana, señaló el académico.

Según la investigación de Gravante, el compromiso de los participantes en estos proyectos no surge desde el cálculo costo-beneficio, sino desde la búsqueda de coherencia entre prácticas, valores, emociones, estrategias y objetivos. En las experiencias de activismo alimentario se puede experimentar un cambio social, aunque sea a pequeña escala y en un tiempo limitado.

El seminario permanente Cultura y representaciones sociales, que se llevó a cabo el 21 de septiembre de 2018 en el Auditorio del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, es coordinado por Gilberto Giménez, investigador del IIS-UNAM, y por Jorge A. González y Tommaso Gravante, investigadores del CEIICH-UNAM.


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