El aumento al salario mínimo en México: una medida urgente

 

* Especialistas coincidieron en que la propuesta mejoraría la distribución de la riqueza

 

México, D.F., 29 de octubre de 2015.- Se llevó a cabo la mesa redonda Pobreza, salarios e inclusión social. Mitos y realidades en México y América Latina, en la cual participaron Juan Carlos Moreno-Brid (FE-UNAM), Graciela Besunsán (UAM-Xochimilco) y Miguel Reyes Hernández (UIA-Puebla). El evento fue coordinado por y Cristina Bayón (IIS-UNAM) y es parte del ciclo de mesas redondas Temas actuales de la sociedad mexicana.

El Dr. Reyes Hernández, miembro del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana Puebla, habló del salario mínimo como un derecho fundamental establecido en la Constitución, resultado de la Revolución Mexicana de 1910. Con esta base legal, señaló que éste debe ser suficiente para permitir acceder a un bienestar mínimo, que permita una alimentación adecuada y acceso a la educación.

A partir de una investigación donde dividió a la población mexicana en niveles de pobreza, basados en su acceso a la canasta básica alimentaria, el investigador encontró que el 75% de la población no puede cubrir esta necesidad. La solución, según él, sería el aumento al salario mínimo, propuesta factible cuya ejecución estaría impedida por los diagnósticos de instituciones económicas como el Banco de México, en el que prevén la inflación del mercado.

Continuando con los argumentos expuestos por Reyes Hernández, el Dr. Moreno-Brid expuso que la inflación del mercado no debería ser un riesgo mientras se desvinculen cuestiones administrativas, como los impuestos o las multas, que basan sus cantidades en el salario mínimo.

Remarcó que si se compara a México con los países latinoamericanos en cuestiones de productividad y competitividad, ocupa históricamente los primeros lugares. No así el salario mínimo, que señaló, ocupa el último lugar. Esta situación no hace sino remarcar la desigual distribución de la riqueza y la necesaria discusión sobre el aumento al salario mínimo, concluyó el investigador.

Por último, la Dra. Bensusán hizo un estudio comparativo del salario mínimo y sus implicaciones en la ciudad de México y Nueva York. Explicó que existe una semejanza en las situaciones económicas, políticas y sociales de ambas ciudades, sin embargo observó una gran diferencia en la defensa que la sociedad de cada país hace por obtener un salario digno.

En México, afirmó que la situación es de una relativa paz social, basada en la desmovilización social, la sujeción de los obreros a los sindicatos en lo que tienen nula representatividad, así como la resignación a los salarios que cada vez son menores. Mientras tanto, en Nueva York existen movimientos y actores sociales que han logrado beneficios debido a su constancia en el tiempo, como el sector hotelero, que lleva poco más de 30 años, señaló con admiración.

Según la investigadora, la propuesta del aumento al salario mínimo, hecha por el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, debería ser la punta de lanza para que otros actores la tomen como demanda. Lo único que lo impide, concluyó, es que los sectores de trabajadores en México se caracterizan por la falta de una movilización constante que les permita alcanzar este objetivo.

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