Cultura y coronavirus más allá de las estrategias de prevención

¿Qué papel juegan los marcos de referencia en los que se mueven los países afectados, en la posibilidad de adopción de alguna de las distintas estrategias para combatir la pandemia del coronavirus?

Desde el inicio de la pandemia, pero especialmente desde el mes de marzo, en los distintos medios de comunicación, periódicos, televisión y redes sociales se han publicado o transmitido análisis, artículos y hasta memes sobre las estrategias adoptadas por diferentes países, para enfrentar la pandemia del COVID-19 y los resultados de éstas en términos de efectividad, para detener el avance e, incluso, remontar el contagio. Quizá una de las más serias comunicaciones en este sentido, es el trabajo del ingeniero español egresado de Stanford, Tomas Pueyo, del 25 de marzo “Coronavirus, The Hammer and the Dance”, publicado originalmente en inglés y que ha sido traducido a varios idiomas. Por otro lado, el 29 de mismo mes apareció en el Periódico Reforma un documento de la doctora Elisa Pineda, epidemióloga y especialista en salud pública, titulado “Estrategias contra COVID-19 en México”. Ambos artículos tienen en común que presentan y discuten las distintas estrategias adoptadas por países europeos como España, Francia y Gran Bretaña, por Estados Unidos, y por los asiáticos China, Japón y Corea del Sur lugares, estos últimos, donde parece han logrado remontar la pandemia. Ambos artículos, aunque quizá el de Pueyo de manera más profunda, presentan gráficas donde comparativamente se analizan las distintas estrategias que comienzan por la de no hacer nada, seguida por la de mitigación que, a partir del cierre de escuelas y lugares públicos, se plantea que dada la imposibilidad de detener el avance al menos se deberían tomar acciones para intentar reducir el pico de infecciones, y la de supresión o contención, que tiene como propósito disminuir la dispersión de la enfermedad, manteniendo bajos los niveles de contagio hasta lograr suprimirla. Ambos trabajos proponen al final dos estrategias que pudieran ayudar a contener la pandemia. El de Pueyo, plantea la estrategia del martillo y la danza, que combina una acción rápida (martillo) que solo puede ser sostenida por semanas, con la de la danza, que consiste en contener el virus en un plazo más largo. La doctora Pineda por su parte, hace una serie de recomendaciones para México y propone 11 medidas que van desde detener los vuelos internacionales, hasta acciones de educación y prevención para las personas con diabetes y obesidad que se quedan en casa.

Por otro lado, circulan en las redes sociales distintos artículos y memes sobre algo que bien podríamos llamar el manejo cultural de la pandemia en los distintos países. Cito dos casos. El primero, el de Japón, para lo que retomo el trabajo Why is Japan normal when the entire world is shut down?, publicado el 27 de marzo por Hitesh Prajapati, un ingeniero de software, que hace una reflexión sobre algunos de los hábitos culturales de los japoneses, que ayudaron a que las medidas de prevención cayeran en terreno fértil, pues muchas de ellas reforzaban hábitos cotidianos previos al coronavirus. Por otro lado, se encuentra el caso de Italia, el país europeo donde la crisis parece no tener fin, al 30 de marzo, según la aplicación covidvisualizer los casos activos llegaron a 572 mil 649 y las muertes a 36 mil 934. En México, varios artículos recogieron lo difícil que era para los italianos cambiar sus hábitos, sobre todo al inicio de la pandemia, en un artículo publicado en la revista Sin Permiso, el 1° de marzo, Pierluigi Lopalco especialista en enfermedades infecciosas, cuestiona la cultura de control de los italianos, que impidió a habitantes y al sistema sanitario tomar las medidas necesarias para contener la pandemia, a lo que se suma el éxodo masivo de los italianos del norte hacia el sur del país, a pesar de las restricciones.

De acuerdo con Geertz (1973), la cultura es la trama de referencias que permiten la comunicación, la transmisión del conocimiento y orientan el actuar de los individuos en la sociedad, es también el filtro que nos permite decodificar la información y convertirla, eventualmente, en conocimiento que oriente nuestra manera de reaccionar ante nuevos acontecimientos. Regresando al caso del COVID-19 pareciera ser que los marcos de referencia, de países y más específicamente de regiones, juegan un papel relevante en las estrategias adoptadas, al menos al principio, para paliar la enfermedad. Este vínculo entre referencias y estrategias no ha sido analizado con suficiente asiduidad. Por el contrario, en muchos de los trabajos que circulan y se publican actualmente en distintos medios, se piensa que las estrategias pueden ser adoptadas y/o adaptadas sin mayor problema por sociedades con referencias muy distantes. Quizá, y solo quizá, valdría la pena pensar un poco en introducir la variable de la cultura (que orienta y filtra) el diseño y adopción de estrategias de contención.

Considerar las referencias, implica “echar mano” de lo aprendido en eventos anteriores, por ejemplo y para nuestro país, el manejo de la crisis de la influenza en abril del 2009; comunicar las estrategias sociales y tecnológicas para la prevención del coronavirus, en términos significativos para la población, que permitan la traducción de las medidas a acciones concretas que refuercen nuestra seguridad. En suma, rescatar y resaltar aquellos marcos sociales construidos localmente en cuyo entramado todo cobra sentido, retomar este entramado haría más fácil la adopción de la estrategia.

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