En México, la desconfianza en el régimen jurídico tiene una historia de varios siglos

Militares y civiles en tribunal, durante juicio. Fotografía: Casasola/ Mediateca INAH

Lo que hoy se considera corrupción en otra época se consideraba una forma de negociación


Durante el siglo XIX, el liberalismo mexicano favoreció la separación de poderes, sin embargo siguió influyendo la participación del gobernante en turno en los juicios y procedimientos jurídicos, incluso hay casos en donde el gobernador designaba a los jueces. Con ello aparecieron los nombramientos corruptos de jueces que nutrían la colusión de los funcionarios con el Estado a cambio de sueldos más favorables, con ello se anuló el espectro del ideal liberal, señaló Evelyn Sánchez, investigadora de Le Centre National de la Recherche Scientifique del Institut D’Histoire Du Temps Présent y coordinadora del libro “Justicia y Sociedad en México, siglos XVIII a XIX”.

La investigadora presentó los resultados del proyecto de investigación ECOS que partió de la hipótesis de la existencia de un deterioro paulatino que generó desconfianza hacía las instituciones en general. El objetivo fue analizar la calidad de la administración de justicia con las sociedades, la percepción de las élites políticas y culturales de las poblaciones indígenas, así como la evolución de la calidad de la relación de la justicia con la sociedad en los siglos pasados, afirmó la investigadora.

El estudio permitió una renovación de la historiografía para plantear la imagen y percepción que tiene la sociedad de la justicia desde una mirada teleológica, declaró Sánchez, y agregó que, el deterioro entre sociedad y administración judicial integra diversos matices que se ven en los resultados de la investigación, por ejemplo, hubo medidas fuertes para modernizar a los empleados de la administración judicial, así como los códigos de procedimientos para que todos puedan conocer las consecuencias de sus actos.

Estas acciones no solo buscaban garantizar la intención de la sentencia sino también alentaban la confianza del sistema, sin embargo a veces resultó contraproducente ya que aún prevalecía el influyentismo por parte de los gobernadores. Fuentes específicas han analizado la corrupción sobre los alcances en la injerencia del Estado y hasta dónde se acepta lo que crea un problema, otro eje de la historiografía es demostrar que lo que hoy consideramos corrupción es un estado de negociación, en el antiguo régimen cuando se prohibía algo era para poder autorizarlo, detalló la investigadora.

En el régimen tradicional, la labor de jueces, gobernadores y abogados era muy cercana, por lo que muchas veces se estrechaba la eficiencia de las labores.
Los jueces tenían que tener el consejo del ayuntamiento, sin embargo esto favorecía el apoyo a la élite regional, afirmó Sánchez.

La cultura jurídica, que se presenta a finales del periodo colonial, está fuertemente impregnada del cristianismo, por ello existen conflictos en este ámbito que empezaron a abrir la desconfianza en las instituciones jurídicas, pues ante abusos y violencia dentro de la sociedad, los valores cristianos se antepusieron en las preferencias de las sentencias abriendo el único camino de la negociación sobre estos valores, detalló la investigadora.

Durante el proceso de la profesionalización de la cultura jurídica aparecieron las figuras de los facilitadores, personas como traductores, fiadores, los tinterillos y abogados. La literatura permite entender cómo es el trabajo conjunto de estas personas en el régimen jurídico, así como su colaboración con la sociedad, expresó Sánchez.

La profesionalización también aumentó los costos del acceso a la justicia, aumentando el distanciamiento social volviéndola solo para aquellos que pueden pagar. En algunos archivos de finales del siglo XIX, las sentencias de los jueces generan la percepción de que se favorecía a los hacendados y a las personas allegadas al círculo cercano al régimen político local, corroborando que el acceso a la justicia era muy influenciado por una cuestión de estatus social, detalló la investigadora.

Estas reflexiones se llevaron a cabo durante la conferencia “Justicia y Sociedad en México, siglos XVIII a XXI. Alcances y perspectivas de un proyecto” que formó parte del seminario institucional Historia del Tiempo Presente, coordinado por Eugenia Allier Montaño, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El evento se llevó a cabo el 7 de noviembre del 2022 en el Auditorio del IIS-UNAM.


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