Diálogo horizontal entre técnicos y comunidades: necesario para la conservación del entorno

 

* Dio inicio el tercer “Curso de investigación-docencia para promotores del Desarrollo Autosostenible de una comunidad o red de comunidades” en el IIS-UNAM.

 

México, D.F., 28 de septiembre de 2015.- Dieron inicio las actividades académicas del la tercera edición del “Curso de investigación-docencia para promotores del Desarrollo Autosostenible de una comunidad o red de comunidades”, coordinado por Pablo González Casanova, Investigador Emérito del IIS-UNAM. Durante la inauguración, Manuel Perló, Director del IIS-UNAM, comentó que el Instituto se complace en ser sede de un curso que representa un esfuerzo de vanguardia en la vinculación con los problemas sociales actuales, y expresó su confianza en que los debates contribuyan al conocimiento para la organización de las comunidades, así como para pensar alternativas a la crisis actual de México y el mundo.

El desarrollo de infraestructura en pueblos y comunidades.

Dentro de la mesa “El desarrollo de infraestructura en pueblos y comunidades” se discutió la importancia de adoptar un enfoque arquitectónico que incorpore la complejidad como punto fundamental para construir un espacio habitable distinto. En este tenor se problematizó la visión modernista y racionalista bajo la cual se construye hoy en día la mayor parte del espacio habitable, generando espacios que se encuentran en crisis económica, de gobernabilidad y de acceso a recursos.

La imposición de estructuras de dominación, tanto de clase como de género, reproducen y son reproducidas por estos espacios, haciendo imposible la autonomía y la sostenibilidad de la vida. Estas estructuras son sostenidas por una tecnocracia que valiéndose de su “poder de experto” impone a través del Estado, un modelo de construcción del espacio que lo único que permite es la expansión del mercado y la generación de ganancia para las clases altas.

Así, se defendió una forma distinta de producir el espacio, donde sea la participación de las comunidades el pilar fundamental sobre el cual se dé el desarrollo urbanístico.

Por último, se concluyó que sin democracia, participación y un paradigma que adopte la complejidad como posición cognitiva no es posible un desarrollo autosostenible.

Agua y recursos hidráulicos.

En la segunda mesa del curso, Manuel Perló abordó los problemas de agua, drenaje y recursos hidráulicos en los contextos urbanos.

Presentó los casos de la Zona Metropolitana del Valle de México y de la delegación Iztapalapa, observando un paralelismo entre el crecimiento de la ciudad y el decrecimiento de todo el sistema hídrico de lagos en los que originalmente fue construida. Se comparó esta situación con la forma de administración de diferentes ciudades en las que existe un enfoque que favorece la sustentabilidad, incorporando al agua como parte de la vida cotidiana de la urbe.

El Dr. Perló concluyó que los proyectos que tienen más posibilidades de ser exitosos son aquellos que surgen desde las comunidades ya que se realizan a partir de las necesidades de la gente, incluyendo sus ideas y propuestas concretas de acción. Finalmente, recomendó a los promotores del desarrollo comunitario que establezcan alianzas de cooperación y trabajo con técnicos, organizaciones civiles y académicos, resaltando la labor educativa de los académicos para proveer de conocimientos y herramientas a las comunidades para su desarrollo.

Tierras de cultivo y en barbecho.

Dentro de la mesa “Tierras de cultivo y en barbecho”, Pánfilo Hernández compartió su experiencia como miembro del Grupo Vicente Guerrero de Tlaxcala. Comentó el origen del Grupo, la importancia de la metodología campesino-campesino y sus prácticas agroecológicas. Abordó la centralidad de la agricultura campesina-indígena en México y en el mundo como alternativa a la agroindustria, para alimentar a un gran porcentaje de la población.

Comentó que la agricultura autosostenible es aquella que no depende de agroquímicos, se basa en el rescate de los conocimientos de los campesinos, permite la conservación de los suelos y el agua, promueve la defensa de semillas nativas o criollas y asegura la alimentación de los propios campesinos mediante granos básicos (maíz, frijol, haba, calabaza). Asimismo, mencionó la importancia de pensar sobre la organización y la toma de decisiones para favorecer la implementación de actividades en la comunidad. Recomendó a los promotores y técnicos intervenir en las comunidades como facilitadores, construyendo relaciones de confianza y horizontalidad, realizando diagnósticos participativos y promoviendo los intercambios campesinos de saberes y experiencias.

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