El problema de la red es la fragmentación hipertrófica de la verdad

* Los mundos digitales no satisfacen la necesidad de vivencias del ser humano

Ciudad de México, 22 de noviembre de 2016.- El mundo digital nos permite la inmediatez y la posibilidad de conocimiento, sin embargo, en la actualidad hay una crisis de la presencia que está determinada por las relaciones dentro de la red, explicó Ilán Semo, investigador de la Universidad Iberoamericana, durante el Seminario Institucional Historia del Presente, coordinado por Eugenia Allier, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Una hipótesis de la crisis de la presencia es que quien establece una forma de comunicación en la red no se da cuenta que el otro no está, el otro es un espejo que promete una respuesta, es un ente fantasmal, apuntó el investigador.

En la década de los años 60 el futuro de un mundo mejor era posible y estaba al alcance, sin embargo en los años 90 el futuro era incertidumbre y lo central en los medios de comunicación era la idea del riesgo, posteriormente en la década del 2000 lo fundamental es que la memoria íntima y el no olvido formen parte del flujo y de la producción histórica, explicó el académico.

Actualmente lo que temen las sociedades contemporáneas, y en particular las elites, no es el futuro sino el pasado y la forma en la que este afecta el hoy en día. En México hemos visto el miedo de que salga a la luz el pasado de los líderes y otros actores políticos, ejemplificó el investigador.

Asimismo, existe un dilema del tiempo presente en el cual no hay nada que nos conecte con la experiencia y por ende no hay un acontecimiento, el individuo no puede sentirse parte de una historia que no es suya y su papel se reduce al de un testigo, apuntó el investigador.

Al considerar el mundo digital como un archivo de crecimiento continuo, resulta evidente que ya no se escriben grandes palabras de la historia y simplemente hay una espera permanente del “final”, el cual probablemente, se ejemplifica con la elección presidencial de Trump en Estados Unidos, que muestra cómo los individuos elijen a quien pueda oprimir ese botón que pone fin a todo, ilustró Semo.

El gran problema de la red es la fragmentación hipertrófica de la verdad, ya que hay una multitud de sitios que permiten no solo diseminar la palabra sino también imponerla ante otras verdades subjetivas. El sujeto se pierde ante la saturación y finalmente el nivel del ruido en la red es tan grande que hay cero acontecimientos en la línea del tiempo, concluyó el investigador.


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Fotografía de portada: Ricardo Gómez

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