Cristina Bayón: 11F


Qué me permitió la sociología

Mi pasión por la sociología inició a los 18 años, cuando en 1984, que marcó el regreso a la democracia en Argentina, allá en Mendoza, de donde vengo, decidí estudiar en la universidad pública una carrera que había sido cerrada durante la dictadura militar. Tuve que hacer mi primeros dos años en la carrera de Ciencias Políticas, fui parte de la Comisión pro apertura de Sociología en la Universidad Nacional de Cuyo, y la primer promoción en egresar durante la democracia. Eran tiempos de mucha efervescencia estudiantil y de movilizaciones por el enjuiciamiento a los militares y la defensa de los derechos humanos.

Fue por esa época también que comencé a trabajar en un programa alimentario, que me exigía hacer visitas diarias en zonas desfavorecidas que nos asignaban para censar, visitar a las familias beneficiarias, platicar sobre sus problemas, recorrer el barrio. Luego trabajé en guarderías públicas, dependientes de la Dirección Provincial del Menor, para niños de escasos recursos. Allí daba apoyo escolar, jugaba con los niños, les servía la comida, quitaba piojos… Esas experiencias en mis primeros años de universidad marcaron mi carrera académica, y desde entonces asumí que el rigor científico no está reñido con el compromiso social. Hice mi maestría en la FLACSO-México y el doctorado en la Universidad de Texas en Austin. Siempre fui estudiosa y buena estudiante, crítica, combativa e irreverente. El desempleo, la pobreza, la desigualdad, la segregación urbana, la discriminación y la estigmatización de los grupos más desfavorecidos han atravesado mi carrera. La sociología me permitió deconstruir y comprender esos problemas y deconstruirme a mí misma y mis privilegios como joven de clase media, mujer blanca, güera, de ojos claros… Aprendí que la sociología no es solo una ciencia social, y la investigación una profesión apasionante, sino un modo de vida y un modo de ver el mundo, que supone cuestionar lo dado y deconstruirnos cotidianamente. Que los pobres no son pobres porque quieren, y que los ricos no lo son porque lo merecen, que una cosa es el mérito y otra la meritocracia, que no hay familia sino familias, que las mujeres debemos ser rudas para enfrentar el patriarcado y que las desigualdades se nos meten bajo la piel…

No me interesa presumir títulos, sino enfatizar que soy orgullosamente hija y defensora de la universidad pública, como un espacio de crítica, abierto, pluriclasista, diverso. Que la Sociología me enseñó, como el Che Guevara le escribió en una carta a sus hijos, a ser capaz de sentir (y comprender) la injusticia en cualquier parte donde nos encontremos. Desde hace más de 20 años, ese lugar es México y el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, al que quiero y del que soy parte.


#11F

Contenidos creados por la comunidad académica del IIS-UNAM en el marco del Día Internacional de las Mujeres, Jóvenes y Niñas

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Investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

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