{"id":27054,"date":"2022-12-05T12:53:39","date_gmt":"2022-12-05T18:53:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.iis.unam.mx\/blog\/?p=27054"},"modified":"2022-12-05T12:53:40","modified_gmt":"2022-12-05T18:53:40","slug":"que-nos-agarre-confesados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.iis.unam.mx\/blog\/que-nos-agarre-confesados\/","title":{"rendered":"Que nos agarre confesados"},"content":{"rendered":"\n<p>Publicado el 20 de noviembre de 2022 en <a href=\"https:\/\/www.88grados.com\/articulos\/166_que-nos-agarre-confesados\">88 grados<\/a><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">Cada marzo, la vida intenta asediarme, arrebatarme el entusiasmo. Afuera, tanta gente y autos con prisa, unos encima de otros; yo los observo desde la ventana de <em>El Olvidado<\/em>, un caf\u00e9 en las orillas de Coyoac\u00e1n. Llevo m\u00e1s de una hora aqu\u00ed sentado, con los ojos entornados de espanto, sopesando la pluma en mi mano. &nbsp;\u00bfVenganza?, \u00bfdenuncia?, \u00bfdeclaraci\u00f3n p\u00fablica?, \u00bfconfesi\u00f3n de esos hechos que me lastimar\u00e1n eternamente? \u00bfC\u00f3mo hacer inteligible al horror con letras? Escribo.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1bado por la ma\u00f1ana del a\u00f1o 2017. Cathia, mi esposa, Canela, mi hija mayor, y yo vamos a la habitaci\u00f3n de Anah\u00ed, la despertamos entre abrazos y risas, hoy es su cumplea\u00f1os, reci\u00e9n diez a\u00f1itos. Es un d\u00eda tan feliz, para m\u00ed no hay algo m\u00e1s en la tierra que quisiera tener.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del desayuno, llega una tropa de ni\u00f1as al departamento \u2014son sus amiguitas del colegio\u2014 y salimos rumbo a la casa de campo en Morelos en dos coches. \u00a1Ser\u00e1 la pijamada m\u00e1s grande que hayamos organizado! Todas van emocionadas, Cathia y Canela tambi\u00e9n, a m\u00ed me preocupa la magnitud de la responsabilidad, pero me contagian sus risas.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a la casa y nos damos cuenta de que la conexi\u00f3n a internet no funciona. Uno de los dos, Cathia o yo, tendr\u00e1 que ir a la carretera para conseguir se\u00f1al y mandar un mensaje de WhatsApp al grupo de los pap\u00e1s para informarles que ya llegamos y que todas las ni\u00f1as est\u00e1n bien \u2014cuando falla la conexi\u00f3n local nos desplazamos hasta la carretera para encontrar se\u00f1al, siempre lo hemos resuelto as\u00ed\u2014. Decidimos que ir\u00e9 yo para que Cathia pueda atender a las peque\u00f1as, ella tiene m\u00e1s experiencia y car\u00e1cter. Adem\u00e1s de mandar el mensaje a los pap\u00e1s, aprovechar\u00e9 para reportar el problema del internet a la empresa telef\u00f3nica; Cathia le toma una foto al n\u00famero del m\u00f3dem y me da su celular, me dice que ser\u00e1 m\u00e1s pr\u00e1ctico hacer el reporte si en un celular tengo los datos y en el otro realizo la llamada. No me gusta la idea porque implica llevarme un celular ajeno y ella podr\u00eda necesitarlo, pero accedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Salgo hacia a la carretera. Intento estacionarme en una calle estrecha. Apago el motor del auto, la ventana est\u00e1 abierta, comienzo a escribir el mensaje en el celular, aprieto el bot\u00f3n de enviar, levanto la mirada y, a trav\u00e9s del espejo, alcanzo a ver que se acerca un hombre \u2014parece alguien marginal, pienso que me pedir\u00e1 dinero\u2014 vuelvo la mirada a la pantalla del tel\u00e9fono. Segundos despu\u00e9s, \u201c\u00a1b\u00e1jate, hijo de la chingada!\u201d, una pistola apuntando a mi cabeza, por un instante cierro los ojos, luego otro tipo se mete al coche por la puerta del lado derecho y con otra pistola me golpea en el est\u00f3mago, \u201c\u00a1ya valiste madre, cabr\u00f3n!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Me bajan del auto con las manos arriba, empiezan a revisarme, me quitan los celulares. &nbsp;\u201cTranquilos, ll\u00e9vense el auto, el celular, ll\u00e9vense todo\u201d, les digo. \u201c\u00a1C\u00e1llate pendejo!\u201d, me quitan la camisa con tanta fuerza que la rompen. Me meten a empujones al auto, uno se queda conmigo en el asiento trasero, \u201c\u00a1calladito, hijo de tu puta madre!\u201d, me jala la cabeza, me arrebata los lentes, me tapa los ojos con mi camisa. \u201c\u00a1Ap\u00farate g\u00fcey, no chingues!\u201d, \u201c\u00a1Voy, voy g\u00fcey, esta chingadera no enciende!\u201d, el otro arranca el auto, escucho que caen mis lentes en la carretera, rechinan las llantas, acelera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Ag\u00e1chate, pendejo!\u201d, me avienta la cabeza hasta abajo del asiento y la aprieta con su zapato torciendo mi oreja. \u201c\u00bfDe d\u00f3nde eres, cabr\u00f3n?, \u00bfqu\u00e9 estabas haciendo?\u201d, \u201cven\u2026go de la Ciudad de M\u00e9xico, soy profesor en la universidad y solo estaba escribiendo un WhatsApp\u201d. \u201c\u00bfYa me reconoces, pendejo?, \u00a1vas a reconocerme, vas a acordarte de m\u00ed, hijo de la chingada!\u201d, \u201ces \u00e9ste, \u00bfno?\u201d, le pregunta a su compa\u00f1ero y \u00e9l afirma.<\/p>\n\n\n\n<p>Vamos avanzando por terracer\u00eda. Me quitan los zapatos y los calcetines. Me atan con prisa y torpeza, como atando a un animal rumbo al matadero. Me amarran las manos y los pies con las agujetas y me tapan la boca con uno de mis calcetines. \u201c\u00a1Que te agaches, pendejo de mierda!\u201d, restriegan mi cara al piso, van mis manos atadas, mis ojos vendados y siento que mi calcet\u00edn me ahoga&#8230; \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando?, \u00bfc\u00f3mo he llegado aqu\u00ed?, estoy asustado, \u00bfde qu\u00e9 se trata?, tengo miedo, \u00bfc\u00f3mo van a encontrarme?, \u00bfqu\u00e9 va a pasar conmigo?, \u00bfhasta d\u00f3nde van a llegar? Me arde la oreja por la presi\u00f3n de su zapato, tengo la mu\u00f1eca doblada, intento acomodarla\u2026 \u201c\u00bfQu\u00e9 haces, pendejo?\u201d, tartamudeando respondo, recibo dos golpes en las costillas. \u00bfEs un secuestro expr\u00e9s?, \u00bfme llevar\u00e1n a todos los cajeros para vaciar mis cuentas?, \u00bfpedir\u00e1n rescate?, \u00bfme tendr\u00e1n recluido en una casa de seguridad?, \u00bfse equivocaron de persona o son matones que, sin contemplaciones, me pegar\u00e1n un tiro en la cabeza y me dejar\u00e1n botado en un basurero?, \u00bfquieren s\u00f3lo el coche?, \u00bfqu\u00e9 quieren? \u00a1Que acabe todo esto, carajo!<\/p>\n\n\n\n<p>Detienen el auto, apagan el motor, con jaloneos me sacan del carro, me tiran al suelo como un bulto; con manos y pies atados, caigo de costado, sin camisa, descalzo y trag\u00e1ndome el calcet\u00edn. Discuten entre ellos, yo sigo en el suelo, escucho mi respiraci\u00f3n ahogada. \u201c\u00a1A ver cabr\u00f3n, volt\u00e9ate!\u201d, me muevo apenas, me patean. \u201c\u00a1Pendejo de mierda!\u201d, me voltean boca arriba, me levantan, tambaleo, me desatan las manos, me destapan los ojos \u2014veo que estamos en medio del bosque\u2014, me quitan el calcet\u00edn de la boca y empiezo a toser, quiero escupir, quiero respirar, quisiera gritar. Ponen los celulares frente a m\u00ed, me piden que desbloquee todas las cuentas. Intento hacerlo en el m\u00edo, pero no tengo conexi\u00f3n a internet porque estamos en el bosque, les explico que no puedo desbloquearlo a falta de conexi\u00f3n. \u201c\u00bfC\u00f3mo que no se puede, pendejo?, \u00a1desbloqu\u00e9alo si no quieres que te lleve la chingada!\u201d Recibo pu\u00f1etazos en la cabeza y en el pecho, me mareo. Con el otro celular pasa lo mismo, adem\u00e1s les digo que es de mi esposa y que no s\u00e9 las contrase\u00f1as, se desesperan. \u201c\u00a1No te pases de listo, hijo de tu puta madre!\u201d, \u201c\u00a1chingadera!\u201d, \u201c\u00bfcu\u00e1nto dinero tienes en las tarjetas, cabr\u00f3n?\u201d, les respondo una cantidad no escandalosa, pero tampoco despreciable. Me pasan un papel y una pluma, me piden que les anote las claves de las tarjetas y del celular. Toman el papel con las claves, los celulares, pienso que por fin me dejar\u00e1n en paz; uno me da una patada en los tobillos, arde, me desvanezco, caigo de rodillas, y el otro me jala del cabello, me golpea la cara. \u201c\u00a1Pendejo de mierda!\u201d, me dice y siento las gotas de su saliva en mi frente.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que comienzo a morir, sudo, lloro en mis adentros, pienso en la polic\u00eda de este pinche pa\u00eds, siento rabia, me estremezco. Uno se acerca a m\u00ed y siento en mi cuello el helado filo de lo que parec\u00eda ser una navaja, vuelven a vendarme los ojos con mi camisa, a atarme las manos atr\u00e1s con las agujetas, me amarran los pies con un pa\u00f1uelo oscuro que Cathia usaba para adornar su cuello y vuelven a rellenarme la boca con mi calcet\u00edn. Se aseguran de dejarme tirado y se toman la molestia de tapar mi cuerpo con una cobija de ositos que esa ma\u00f1ana Anah\u00ed hab\u00eda dejado en el auto. Tirado como un papel aplastado, soy el s\u00edmbolo de su triunfo. Escucho c\u00f3mo el auto se aleja.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida me dice adi\u00f3s, resisto, intento seguir respirando, me quedo quieto envuelto en la cobija de ositos que me extrae del mundo, pero no cierro los ojos porque si lo hago dudo que vuelva a abrirlos, escucho mi coraz\u00f3n agitado, mi respiraci\u00f3n amontonada, siento c\u00f3mo rozan las piedritas del suelo en mi espalda. \u00bfHabr\u00e1 alguien m\u00e1s aqu\u00ed?, \u00bfvolver\u00e1n por m\u00ed?, \u00bfd\u00f3nde estoy?, no s\u00e9 si estoy en el jard\u00edn de la casa de seguridad de un narcotraficante, en un basural o en un cementerio clandestino. Trato de incorporarme, se cae la cobija, empiezo a desatarme todo; con la lengua empujo el calcet\u00edn de mi boca, sale y quiero acabarme el aire, luego bajo la venda con los labios, me arrastro de espaldas y llego hasta un \u00e1rbol \u2014que es lo \u00fanico que no me parece peligroso\u2014. Empiezo a raspar hasta romper las agujetas con las que me ataron las manos y logro zafarme. R\u00e1pido intento desatarme los pies, me cuesta porque estoy nervioso, tengo que romper el pa\u00f1uelo, me apuro. Veo con mucha dificultad, busco mis zapatos, no est\u00e1n, trato de ponerme la camisa deshilachada, no me cubre nada, empiezo a correr sin direcci\u00f3n, no s\u00e9 d\u00f3nde estoy, en un cerro, estoy donde los \u00e1rboles son el desierto y debo escapar lo antes posible\u2026 Corro sin mirar, pienso sin pensar, no es m\u00e1s que el instinto de sobrevivir como sea, mi respiraci\u00f3n me confunde, comienzo a sudar, todav\u00eda siento que el calcet\u00edn me ahoga y ya no lo tengo en la boca, corro, no dejo de correr.<\/p>\n\n\n\n<p>Me detengo. En mi cabeza escucho voces contradictorias, \u00bfpor aqu\u00ed o por all\u00e1?, no, mejor por ac\u00e1. &nbsp;No ha pasado mucho tiempo, as\u00ed que no estoy lejos de casa. Miro para todos lados tratando de identificar uno de los cuatro puntos cardinales. Por el norte, no tiene sentido porque me voy a cansar m\u00e1s y no s\u00e9 a d\u00f3nde llegar\u00eda; por el oeste, solo las monta\u00f1as; por el este, m\u00e1s monta\u00f1as y probablemente perros bravos y hambrientos; si voy hacia abajo, me desplazar\u00e9 con mayor rapidez y seguro que, en alg\u00fan momento, llegar\u00e9 a Cuernavaca o a alguna poblaci\u00f3n del sur. No s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo tardar\u00e1n los matones en volver, pero si lo hacen y me encuentran huyendo se enfurecer\u00e1n y me matar\u00e1n por la espalda, y despu\u00e9s arrojar\u00e1n mi cuerpo a un r\u00edo, a un basurero o lo desaparecer\u00e1n en \u00e1cido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tardar\u00edan en encontrar mi cuerpo?, \u00bfc\u00f3mo lo encontrar\u00edan?, \u00bfsolo mis dientes o ser\u00e9 ceniza?, \u00bfme reconocer\u00edan? A veces los cad\u00e1veres aparecen con la cara destrozada; tantos muertitos carcomidos, mordisqueados por los perros, sin un ojo, con medio brazo o con el rostro escarbado; tantos cuerpos quemados, acuchillados, despellejados, desaparecidos, que se los traga la tierra; tantos cuerpos vueltos nada. Me asusto m\u00e1s, siento escalofr\u00edos. No puedo quedarme paralizado ah\u00ed y temblando. \u201cTodav\u00eda no la salvas, Hugo Jos\u00e9\u201d, me repito. Tengo que salir de aqu\u00ed y lo mejor es tomar una ruta por la que no entren veh\u00edculos, sendas para animales, de atajos, alg\u00fan camino por el cual no puedan perseguirme. Tengo que esconderme, tengo que huir.<\/p>\n\n\n\n<p>R\u00e1pido empiezo a bajar el cerro. Estoy descalzo \u2014yo, que no ando descalzo ni en el piso de madera de mi departamento, y ahora piso los hormigueros con placer, son arena fina\u2014. Atravieso un basural \u2014es agradable apretar los restos de fruta podrida\u2014 un olor f\u00e9tido, alto grado de descomposici\u00f3n, un zapato viejo que huele a orina y moscas que lo merodean. Cruzo un puente sobre una ca\u00f1ada, podr\u00eda ahogarme de una vez y dejar de sentir miedo. Llego frente a un alambre de p\u00faas, cruzo por el medio. \u00bfEstar\u00e9 pasando a la finca de un narcotraficante?, \u00bfhabr\u00e1 gente cerca? Escucho ruido de coches, me tiemblan las piernas\u2026 \u00bfser\u00e1n los matones o alguien que podr\u00eda ayudarme? Pasa un helic\u00f3ptero, desesperado le hago una se\u00f1a, intento brincar y alzar las manos, es in\u00fatil, con todos los \u00e1rboles, no pueden verme, \u00bfesos son zopilotes sobrevolando, anunciando mi desenlace pr\u00f3ximo?, no, es una visi\u00f3n, son solo p\u00e1jaros negros.<\/p>\n\n\n\n<p>Sigo bajando \u2014esta ma\u00f1ana sent\u00eda un fuerte dolor en el tend\u00f3n, casi estaba cojeando, ahora, \u00bfqu\u00e9 importa? \u2014 no veo bien, intento guiarme por ruidos, tropiezo, caigo, me levanto, sigo sin reposo, caminando anhelante, pero con pasos cada vez m\u00e1s d\u00e9biles, s\u00f3lo siento un escalofr\u00edo mortal que me adormece el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo lejos parece que est\u00e1 la carretera, veo casas de madera desgastadas y con techos oxidados, son construcciones abandonadas y a punto de desaparecer, pero tambi\u00e9n son una esperanza. Llego a una barda ca\u00edda, me trepo, sin zapatos es complicado, pero no me lastimo. Hallo una casa y a tres ni\u00f1os, me acerco, pero a prudente distancia \u2014pueden asustarse\u2014 les pregunto si est\u00e1 su mam\u00e1 o su pap\u00e1, los ni\u00f1os no me dicen nada \u2014creo que m\u00e1s que miedo, les doy l\u00e1stima\u2014. Sale la mam\u00e1 \u2014verme ha de ser un espect\u00e1culo, estoy sucio, golpeado, ensangrentado, asustado, nervioso, con la camisa desgarrada, sin zapatos, con los pies llenos de heridas\u2014, trato de explicarle que acaban de asaltarme, le ruego a la se\u00f1ora que no se asuste, que por favor me ayude, que solo quiero llegar a la carretera. La se\u00f1ora les pide a los ni\u00f1os que sigan jugando adentro de la casa y me ofrece sentarme en una silla que tiene a la mano, me da un vaso con agua y me dice que en un rato vendr\u00e1 su marido. Espero, pero me invade la paranoia, ella podr\u00eda estar en complicidad con una casa de seguridad, decido mejor irme, me cuesta confiar, le pido que me indique hacia d\u00f3nde est\u00e1 la carretera, le pregunto si queda muy lejos y me responde que s\u00ed, que mejor me espere a que llegue su marido. Espero unos minutos, estoy muy nervioso\u2026 Tal vez los matones todav\u00eda pueden volver por m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Llega su marido \u2014un se\u00f1or con sombrero, pantal\u00f3n de mezclilla y camisa sencilla, est\u00e1 acompa\u00f1ado por un perro que empieza a ladrarme con agresividad, me hace sentir un pordiosero, alguien peligroso\u2014, el se\u00f1or intenta calmarlo y yo empiezo a relatarle lo que me pas\u00f3, me cree y me cuenta que, hace tiempo, lleg\u00f3 otra persona igual que yo, pero acuchillado, desangr\u00e1ndose, y tuvo que llamar a una ambulancia para que no se muriera ah\u00ed en su casa. \u201cDesde entonces ando siempre armado; mi patr\u00f3n es de la Polic\u00eda Federal, me dio una pistola y me dijo que, si ve\u00eda algo raro, disparara. Por suerte, a usted lo vi malherido, si no le hubiera disparado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Le pido al se\u00f1or que me lleve a donde pueda, a la carretera o a alg\u00fan pueblo. \u00c9l accede a sacarme de ah\u00ed, pero me dice que su auto no tiene la gasolina suficiente, que solo podr\u00e1 acercarme a la carretera, yo le digo gracias diez veces.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or me deja en el barrio m\u00e1s cercano, frente a un sitio de taxis. Veo a un taxista que le\u00eda una revista, no parec\u00eda muy interesado en lo que ocurr\u00eda fuera de su auto, pero cuando me ve, se asusta y se pone a la defensiva. Trato de explicarle, le pregunto cu\u00e1nto me cobrar\u00eda hasta el parque que est\u00e1 cerca de mi casa y si puedo pagarle al llegar. Antes de subirme al taxi, me despido del se\u00f1or d\u00e1ndole las gracias efusivamente, pero a prisa. &nbsp;Ya en camino, le cuento mi historia al taxista y me comenta que a \u00e9l tambi\u00e9n lo atracaron \u2014no s\u00e9 si me alivia o me angustia m\u00e1s saberlo\u2014. Seguimos el camino y pasamos por el mismo lugar donde, apenas unas horas antes, yo estaba mandando el mensaje a los padres de las amiguitas de mi hija.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes de llegar a mi casa, veo a Justino \u2014el jardinero\u2014 relajado va caminando por la calle, cuando lo veo siento que estoy viendo a alguien de mi familia. \u201c\u00a1Hey, Justino, Justino!, por favor sube al taxi y acomp\u00e1\u00f1ame a la casa\u2026\u201d, \u00e9l se sorprende, pero sube al auto. Llegamos a casa, toco el timbre, sale Cathia y le digo que no se asuste, le cuento r\u00e1pido lo sucedido y le pido que me traiga ropa limpia y un balde de agua para lavarme que pueda entrar sin impresionar a las ni\u00f1as que est\u00e1n en fiesta. Cathia sale espantada, me mira con los ojos llenos de l\u00e1grimas, pero se contiene, me abraza, yo me aferro a ella, siento alivio, pero sigo sintiendo sobre la espalda la amenaza de la navaja, de la pistola en la cabeza, y esa sensaci\u00f3n de que vienen tras de m\u00ed para matarme.<\/p>\n\n\n\n<p>Entramos r\u00e1pido y directamente a mi cuarto intentando que las ni\u00f1as no me vean, pero una s\u00ed alcanza a verme y me se\u00f1ala con el dedo gritando: \u201c\u00a1ya lleg\u00f3 el pap\u00e1 de Anah\u00ed!\u201d Logro encerrarme y ellas retoman su juego. Empezamos a pensar qu\u00e9 hacer mientras me pongo mi ropa habitual, no sabemos si abortar la fiesta, quedarnos ah\u00ed o irnos. Lo primero es ir donde el vecino, pedirle prestado su tel\u00e9fono y hacer todas las llamadas respectivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo que treparme por la escalera que da al muro de su casa, mi vecino est\u00e1 jugando pelota con su hijo, le pido ayuda, se asusta al ver que tengo golpes en la cara y que me estoy saltando su barda. La chimenea de su sala arde, es acogedora, me siento en su sill\u00f3n y me parece m\u00e1s c\u00f3modo que nunca, me da un vaso con agua y empiezo a hacer todas las llamadas necesarias para el bloqueo de las tarjetas, las cuentas, el seguro, etc\u00e9tera. Tambi\u00e9n llamo a Ra\u00fal \u2014el padre de una de las ni\u00f1as\u2014 y me dice que viene enseguida, resolvemos que lo mejor es no asustar a los padres de familia, pero que tenemos que volver con las ni\u00f1as a Ciudad de M\u00e9xico -y tenemos un coche menos-.<\/p>\n\n\n\n<p>Me voy de la casa del vecino \u2014intento trepar por el muro otra vez, como acabo de hacerlo hace unos minutos\u2014 pero la presi\u00f3n en las costillas no me lo permite, empieza a dolerme todo el cuerpo. Llego caminando hasta la puerta de mi casa, entro y es la hora del pastel, todas le cantan las ma\u00f1anitas a Anah\u00ed y yo contengo las ganas de llorar, me voy a mi cuarto, ah\u00ed Cathia me hab\u00eda dejado hielo y un poco de su maquillaje para ocultar los golpes en la cara. Al poco tiempo todo est\u00e1 recogido y las ni\u00f1as desanimadas por tener que volver a la Ciudad, todas preguntan por qu\u00e9 no est\u00e1 el otro coche, Anah\u00ed me pregunta si lo robaron y le respondo que s\u00ed, pero que no es tan grave. En el camino, Anah\u00ed va triste, llora un poco, pero al final ella y todas las ni\u00f1as se quedan dormidas. Llegamos a la ciudad, Cathia invita a las ni\u00f1as a que retomen el entusiasmo de la pijamada en casa y yo, acompa\u00f1ado de Ra\u00fal, salgo hacia el hospital m\u00e1s cercano.<\/p>\n\n\n\n<p>Me revisan los signos vitales, tengo dolor por todos lados. Me toman varias radiograf\u00edas, el ortopedista me identifica dos costilla rotas, y m\u00e1s golpes \u2014los labios rotos, los ojos morados, hematomas en las piernas, los pies lastimados y ensangrentados\u2014.Vienen los medicamentos para bajar la inflamaci\u00f3n y el dolor; antes de inyectarme, la enfermera me advierte que doler\u00e1 un poco, la aguja suelta ese l\u00edquido que entra en mi cuerpo y parece una caricia despu\u00e9s de todo lo que hoy me doli\u00f3 estar vivo. Una faja por dos meses y quince d\u00edas con pastillas, tendr\u00e9 que dormir semisentado. Hablo con Pati, mi hermana que vive en Bolivia, se asusta, se indigna m\u00e1s, es media noche en M\u00e9xico, en La Paz dos horas m\u00e1s. Vuelvo a casa, esta noche no podr\u00e9 dormir y las siguientes tampoco estoy seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, la monta\u00f1a de tr\u00e1mites que hay que hacerlos en Morelos, donde tuvo lugar el atraco. Regresamos a Cuernavaca Cathia, Canela y yo, a Anah\u00ed la dejamos jugando con su amiguita en casa de Ra\u00fal. \u00bfQu\u00e9 se hace en estos casos? La denuncia en el Ministerio P\u00fabico, as\u00ed esta pesadilla que viv\u00ed ser\u00e1 jur\u00eddicamente cierta, de lo contrario, no habr\u00e1 documento oficial del terror y podr\u00eda todo ser invento m\u00edo \u2014ojal\u00e1 fuese mi ficci\u00f3n\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en el Ministerio P\u00fablico, camino por los pasillos repletos de injusticias, lamentos silenciados, v\u00edctimas y victimarios, cuerpos contusos, heridos, fracturados, vaciados, los olores de las oficinas se confunden con el olor a sangre vieja. Parece un t\u00fanel, M\u00e9xico a oscuras. Hay un desorden infernal, abundan los gritos por la atenci\u00f3n que tarda. Por donde yo acababa de pasar, dos con heridos de bala maldicen; un campesino se queja porque los narcos lo extorsionan y lo amenazan de muerte; una se\u00f1ora denuncia que su cu\u00f1ado la golpea y muestra como evidencia la cabeza ensangrentada y el pecho amoratado; una pareja grita algo de un balazo en la pierna, otros gritan \u00a1ay\u00fademe por favor, ay\u00fademe!; una muchacha est\u00e1 temblando y llora en silencio, est\u00e1 sola; va llegando un muchacho con el ojo izquierdo hinchado, no puede abrirlo, cuenta que los asaltaron, a \u00e9l y a su primo \u2014al rato llega el primo arrastr\u00e1ndose, con la cara destrozada, la sangre desbord\u00e1ndole; y otras tantas personas que no supe qu\u00e9 carajo les ocurri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy en la recepci\u00f3n y me dicen que me anote en un cuaderno viejo, me entero de que, lo que me pas\u00f3 es, en t\u00e9rminos burocr\u00e1ticos, \u201crobo con violencia\u201d, y que espere hasta pasar con la \u201clicenciada\u201d que toma mi declaraci\u00f3n \u2014casi dos horas y media despu\u00e9s\u2014. El proceso es el siguiente: todos debemos explicar nuestro problema a la se\u00f1orita de la recepci\u00f3n, tenemos que hacerlo en voz alta, frente a todos los dem\u00e1s; despu\u00e9s, ella eval\u00faa la naturaleza de la demanda y decide si procede o no. Llega mi turno. Empiezo a contarle mi historia a la escribiente \u2014una mujer que deb\u00eda tener m\u00e1s de treinta a\u00f1os de amargura\u2014, anota mis datos, varias personas hacen lo mismo: toman nota mientras escuchan a las v\u00edctimas, ellas guardan los m\u00e1s crudos relatos, convierten en documento realidades horribles, \u00a1vaya trabajo!, despu\u00e9s todo eso se va a estanter\u00edas para alimentar a los ratones; carpetas de denuncias, de golpes, violaciones, sangre, archivos que pasan a la desmemoriada.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego me atiende un polic\u00eda \u2014un hombre obeso, con bigote abundante y que en su cara sobresalen las patillas largas y anchas\u2014 \u00e9l atiende los casos de robos de coche, &nbsp;me calma, me dice que lo que me pas\u00f3 responde al modus operandi de una banda de ladrones de autos, que no son narcos, ni tarjeteros y que tampoco se trata de un secuestro; que golpean para amedrentar, para marcar autoridad y para despojar de todo a la v\u00edctima, as\u00ed \u00e9sta tarda en recuperarse y ellos tienen tiempo para ir a guardar el autom\u00f3vil antes de cualquier denuncia. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 tanta violencia?, hubieran podido hacer lo mismo sin maltratarme, sin vejarme y nos hubi\u00e9ramos ahorrado tanto\u201d, le comento ingenuamente, con una racionalidad fuera de lugar. Mi argumento es infantil, claro. &nbsp;El polic\u00eda me dice que ya est\u00e1n tras ellos, que est\u00e1n tendi\u00e9ndoles una trampa y que pronto van a caer \u2014ese es el \u00fanico aliento de justicia que recibo y sospecho que me he convertido en el t\u00edpico caso que termina archivado, y una vida humana desechable, intercambiada por un coche\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, paso al cajero autom\u00e1tico y corroboro que no sacaron el dinero de las cuentas, ten\u00edan las tarjetas y los n\u00fameros secretos, pero no tomaron ni un peso, no tuvieron tiempo y no es ese su negocio, era el maldito auto.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiempo despu\u00e9s, comparto mi historia en distintos medios, hay reacciones diversas: desde aquellos comentarios en los que me comparten experiencias similares cercanas, de amigos o familiares, hasta los que me pasan el contacto de psic\u00f3logos o que me sugieren acudir a las flores de Bach. &nbsp;En la prensa aparecen datos que a cualquiera espantan \u2014menos a los que vivimos en M\u00e9xico\u2014: el 2017 fue el a\u00f1o m\u00e1s violento en veinti\u00fan a\u00f1os; se estima que hay m\u00e1s de 31.100 homicidios al a\u00f1o, 85 por d\u00eda, m\u00e1s de tres por hora, son cifras oficiales, ni hablar de las fosas comunes y clandestinas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Luis Espinal y su propia pasi\u00f3n, su secuestro y asesinato en aquel marzo de 1980 en La Paz?, no hubo forma de que \u00e9l se quitara el calcet\u00edn de la boca y contara el horror; \u00bfy los 43 desaparecidos de Ayotzinapa en el 2014?, nadie sabe con precisi\u00f3n lo que pas\u00f3. Pienso en los descubrimientos interminables de fosas clandestinas, miles y miles de v\u00edctimas en este pa\u00eds que va en ca\u00edda libre; el escenario de las balas, las navajas, los cuchillos, el laboratorio del terror; sus cifras de guerra: cuerpos ejecutados, descuartizados, diluidos en acido, cercenamiento de cabezas\u2026 Irrespirable, \u201cM\u00e9xico lindo y querido\u201d, si me matan aqu\u00ed, que digan que estoy dormido\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy bien, pero cada d\u00eda me cuesta m\u00e1s andar en la calle. A pesar de que ya no tengo el calcet\u00edn en la boca, pasan los d\u00edas y la sensaci\u00f3n de asfixia aumenta. \u00bfC\u00f3mo vivir despu\u00e9s de esto? Siento rabia, encono, no se pierde el miedo, no disminuye el peligro. Siento que camino por una ciudad vac\u00eda, de poblaci\u00f3n muerta, donde no llegar\u00e1 con ayuda nadie, y yo ando como perdido, con poca hambre, poco sue\u00f1o, son las secuelas de lo irreversible.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa \u00faltima tarde de marzo, a d\u00edas del asalto, en <em>El Olvidado<\/em> escrib\u00ed la primera parte de este texto. Luego vino mi autoexilio que me condujo a Francia. Ahora estoy en <em>La Recyclerie<\/em>, un caf\u00e9 alternativo del norte de Par\u00eds. Sobre la mesa de este caf\u00e9 ecol\u00f3gico veo mis mu\u00f1ecas y las marcas que dejaron las agujetas ya casi desaparecen, tengo que seguir, me repito. Mi af\u00e1n de sentirme libre del horror y de encontrarle una explicaci\u00f3n coherente a todo lo que pas\u00f3: esto no fue una broma macabra del destino, no es \u201cestar en el momento y en el lugar inadecuado\u201d, en cualquier lugar y en cualquier momento, cualquiera puede ser la presa y poco importa si en M\u00e9xico perteneces a los que viven en una burbuja o a los que duermen en la intemperie. No todos vivimos para contarla \u2014eso depende del capricho del agresor\u2014 y no todos pueden refugiarse en un caf\u00e9 de Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya en mi rostro hay testimonios del tiempo, pero parece que envejec\u00ed m\u00e1s. Fue el fin del mundo tal y como lo hab\u00eda conocido. &nbsp;Y ahora, \u00bfc\u00f3mo salvar la vocaci\u00f3n? Cuando estaba en el coche, con la cabeza abajo y su zapato me aplastaba al suelo, pensaba que, en cualquier momento, dejar\u00eda de pensar, que pasar por la muerte no duele \u2014de hecho, no sent\u00eda dolor, pero s\u00ed una sensaci\u00f3n muy vital de que estaba a punto de morirme, a un pasito, muy corto, r\u00e1pido y sin planearlo, sin hero\u00edsmo, sin m\u00edstica ni drama, sin \u201c\u00faltimas palabras\u201d, casi sin conciencia; tan humano, como algo que se hace en un d\u00eda cualquiera\u2014. Nada de lo material me importaba, quer\u00eda darles todo, el dinero, el coche, lo que quisieran, pero que me dejaran libre, que se acabara el infierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue la ca\u00edda de un hombre y de sus \u00fanicas certezas: la profesi\u00f3n, los escritos, la familia, los bienes, alg\u00fan prestigio construido a lo largo de los a\u00f1os. Se cay\u00f3 el frenes\u00ed por alcanzar objetivos que en otros momentos me parec\u00edan importantes. Se cay\u00f3 mi pa\u00eds o me cay\u00f3 encima, y nadie est\u00e1 a salvo de eso, estamos condenados a que nos maten sin que nadie por lo menos se conmueva. D\u00edas antes de huir de M\u00e9xico, habl\u00e9 con un colega, me pregunt\u00f3 si les hab\u00eda visto el rostro, no, respond\u00ed, mejor para no ahogarte en tus recuerdos, y concluy\u00f3 que en esta historia hay que volver al viejo refr\u00e1n: \u201csi llega, que nos agarre confesados\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado el 20 de noviembre de 2022 en 88 grados Cada marzo, la vida intenta asediarme, arrebatarme el entusiasmo. Afuera, tanta gente y autos con prisa, unos encima de otros; yo los observo desde la ventana de El Olvidado, un caf\u00e9 en las orillas de Coyoac\u00e1n. 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