Perseguir la felicidad

La felicidad dispuesta desde el poder es más una ilusión que un diagnóstico. Hay que recelar cuando los gobernantes aseguran que el pueblo es feliz. La felicidad no se propaga, ni se adquiere, por decreto. Cada quien la aprecia según sus circunstancias pero sobre todo, de acuerdo con sus impresiones personales. Se puede ser feliz, o decir que se tiene esa condición, aunque se viva en severas limitaciones materiales. En la percepción de la felicidad hay una compleja mezcla de autoevaluación, voluntarismo, autoestima, ilusión, pragmatismo, resignación y anhelos. Cada quien es feliz a su manera, podría decirse. Pero también, con Fernando Savater, se puede reconocer que a la felicidad, si bien es imposible definirla de manera satisfactoria para todos, se le reconoce cuando está allí. “La única perífrasis que puede sustituir consecuentemente a la voz felicidad es ‘lo que queremos’. Llamamos felicidad a lo que queremos; por eso se trata de un objeto perpetuamente perdido, a la deriva”, dice el filósofo español (El contenido de la felicidad, 1994).

Fuente: : Etcétera

Fecha de publicación26 de agosto 2019

Mención: Raúl Trejo Delarbre

Disponible en:
https://www.etcetera.com.mx/opinion/perseguir-la-felicidad-por-raul-trejo-delarbre/
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