México falto de un programa Nacional de Nanotecnología

 

* Se llevó a cabo la primera sesión del año del Seminario de Estudios Interdisciplinarios sobre la Ciencia, Tecnología y la Innovación.

 

Ciudad de México, 16 de febrero de 2016.- Como parte del Seminario de Estudios Interdisciplinarios sobre la Ciencia, Tecnología y la Innovación, coordinado por Rebeca de Gortari, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, y Eduardo Robles Belmont, investigador del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas de la UNAM, Edgar Záyago Lau compartió su análisis sobre la cadena de valor de las empresas nanotecnológicas de México desde una perspectiva interdisciplinaria.

Edgar Záyago, investigador invitado del CINVESTAV, Zacatenco, señaló que se han logrado nuevos estudios y líneas de investigación sobre las implicaciones sociales de la nanotecnología gracias al trabajo interdisciplinario entre investigadores de ciencias exactas y sociales. Este enfoque permite ver uno de los problemas en México: la falta de análisis sobre el desarrollo de las actividades generadoras de valor de las empresas nanotecnológicas.

En nuestro país existe poca o nula regulación de las actividades de este tipo de empresas, afirmó Záyago, y mencionó que al no contar con certificación, etiquetas y catálogos de los productos, es difícil encontrar los riesgos posibles a la salud o las ganancias que dichos productos generan. Asimismo, no es fácil encontrar el impacto al desarrollo de la sociedad en México ni los resultados aplicables de las innovaciones recientes, señaló el investigador.

Záyago presentó el caso de Dinamarca, donde el gobierno, una ONG y universidades han elaborado una base de datos sobre la manufactura, los fabricantes y los compuestos tóxicos que intervienen en la elaboración de productos nanotecnológicos. En este sentido, México no cuenta con un recurso similar, señaló al académico.
Para hacer frente a esta carencia, el investigador presentó los avances de una base de datos que él ha desarrollado, que incluye información sobre el proceso de producción, el capital de origen, la materia prima y el producto de las empresas mexicanas de nanotecnología.

Es necesario contar con “las estructuras sociales que se organizan para proyectar las tecnologías”, además de parar la mercantilización de la ciencia y usarla para el desarrollo social, concluyó el investigador.

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