México: efectos del COVID-19 en el mercado del trabajo

Introducción

El 2019 dejo un amargo sabor de boca para la gran mayoría de países en el mundo. La guerra comercial entre EE. UU. y China fue el telón de fondo del año; se puso en tela de juicio el proyecto integracionista europeo con la salida del Reino Unido la Unión Europea; la amenaza de guerra entre Irán y EE UU tenia al mundo en velo; debido al bajo o nulo crecimiento de gran parte de los mercados se podía vaticinar una fuerte recesión económica mundial y por si fuera poco, para diciembre se registró en Wuhan, China, una serie de neumonías atípicas causadas por un nuevo virus, el COVID-19.

De inmediato las alarmas se encendieron, Europa fue el segundo epicentro de la pandemia. Los sistemas médicos intentaron ser reforzados, sin embargo, la vulnerabilidad de este sector quedo de manifiesto al convertirse en poco tiempo en una crisis sanitaria. Ahora bien, para América Latina esta crisis se proyecta como un tsunami sanitario, económico y social, ya que la región se caracteriza por tener poco espacio para aumentar su gasto fiscal en salud, empleo y bienestar social, a causa del endeudamiento, y los limitados ingresos fiscales.

GRÁFICA I. AMÉRICA LATINA (16 PAÍSES): PAGO DE INTERESES, GASTOS DE CAPITAL Y GASTO EN SALUD DE GOBIERNOS CENTRALES, 2010-2019

En materia de salud, tenemos que mencionar que este sector no ha sido una prioridad para la mayoría de los gobiernos latinoamericanos, ya que como se muestra en la GRÁFICA I, a través de los últimos nueve años la sanidad sólo ha aumentado en un 0.4% la inversión, según un estudios realizado en 16 países de la región presentado por la CEPAL. Esta baja se debe principalmente al el aumento del pago de intereses sobre la deuda, lo que redujo los recursos disponibles para el gasto en salud pública e inversión en desarrollo.

En materia económica, el Banco Mundial reporto que el COVID-19 ya está teniendo un impacto negativo en el turismo, el comercio y la productividad, áreas de interés económico estratégicas para las economías latinoamericanas. Además, como respuesta, los países de la región analizan medidas drásticas y costosas como las se han visto en otras partes del mundo, por lo que se podría esperar que algunos países de la región, contraigan aún más deuda con los organismos financieros a fin de obtener recursos para intentar paliar la crisis.

Otra de las áreas que mayor afectación tendrá con motivo de la pandemia será el empleo ya que para abril, la Organización Internacional del Trabajo OIT, calculo que las medidas de paralización han afectado alrededor de 2700 millones de trabajadores, es decir: el 81 por ciento de la fuerza de trabajo mundial, Por lo que se estima que 1250 millones de trabajadores en el mundo están en riesgo de perder su cargo por pertenecer a los sectores donde el impacto del COVID-19 será más significativo, particularmente: el comercio, servicios de alojamiento, industria manufacturera y servicios de alimentos.

Se espera además, que la región de América Latina y el Caribe presente un crecimiento negativo promedio del -5.3% en el PIB, en particular, México sufrirá una caída del -6.5% del PIB, según las proyecciones de crecimiento de la CEPAL para América Latina y el Caribe. El mismo informe agrega que, para el año 2020, se proyecta que en América Latina 11.6 millones de personas pierdan su empleo a casusa de la pandemia, lo que se podría traducir en un ensanchamiento de la economía informal.

Independientemente del lugar del mundo donde uno se encuentre, del sector y de la actividad económica a donde se pertenezca, el trabajo a nivel mundial tendrá graves afectaciones. Según el Observatorio de la OIT, en el reporte “COVID-19 y el mundo del trabajo” se comenta que: el recuento final de las pérdidas de puestos de trabajo en el 2020 dependerá fundamentalmente de la evolución de la pandemia y de las medidas que se adopten para mitigar las repercusiones.

El riesgo se agrava en los países de ingreso bajo y medio, donde la pandemia del COVID-19 afectará prácticamente a todos los actores económicos, especialmente a las pequeñas y medianas empresas, las cuales se enfrentan a perdidas que amenazan los trabajos de millones de personas. Siendo el sector informal el más vulnerable debido a que carecen de protección social.

La pandemia que se está presentando en nuestro país ha dejado de manifiesto no solo errores que ha cometido la actual administración, sino la desarticulación paulatina, sistemática y descarada de los gobiernos precedentes, heredándole a los mexicanos, un sistema deficiente de sanidad, un déficit de infraestructura médica, una profunda desigualdad material, una política social inhumana y un escenario laboral sumamente precarizado.

Esta pandemia no solo será un reto para el gobierno, sino además pondrá de manifiesto la capacidad de diferentes actores, entre los que se encuentran los sindicatos, las confederaciones patronales, las diversas dependencias gubernamentales, la sociedad mexicana, los organismos financieros, entre muchos más, sin duda México no será el mismo después del COVID-19

Por lo anterior dicho, se considera de suma importancia, analizar la situación particular de los trabajadores mexicanos, basándose en indicadores de empleo emitidos por las dependencias nacionales de estadística, trabajo y los mecanismos de medición y estimación de riesgos de pérdidas de empleos de la OIT, para examinar los escenarios que se pueden presentar en México, además de tener información que sirva de materia prima para la toma de decisiones y formular políticas laborales.

Composición del empleo en México

En México somos 126 millones de personas, de las cuales 56.95 millones pertenecen a la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, aquellos mayores de 15 años que están en posibilidad de trabajar. La PEA se divide en OCUPADOS (cuentan con un empleo) con 54.93 millones de personas y DESOCUPADOS (aquellos que no cuentan con un empleo) con 2.01 millones de personas.

De los 54.93 millones de personas, que conforman a la población OCUPADA, 23.98 millones cuentan con un trabajo formal y 30.94 millones pertenecen a la informalidad, esto queda representado de manera gráfica en el esquema I “Composición de la población en México en materia laboral”

Según datos del 1r. Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la tasa de desempleo en México se ubica en 3.6%, una cifra decente en comparación con la media en Latinoamérica, la cual en el 2019 se ubicó en el 8.1%. Sin embargo, se espera que con la llegada del COVID-19, la cifra de población desempleada en América Latina se coloque en el 11.5%, en el caso particular de México podemos estimar que se sumara entre el 4 y 7% de la población a las filas de los desocupados, lo que representaría tener entre 2.85 y 3.8 millones de nuevos desempleados.

En la Tabla I se pueden observar los principales indicadores estratégicos en materia laboral en México, lo que permite tener una idea de la situación en la que se encuentran los 54.96 millones de mexicanos que cuentan con algún empleo, el objetivo de la tabla es tener de manera resumida los datos laborales que pueden ser de utilidad para crear escenarios prospectivos y como fundamento analítico en la toma de decisiones en política social y laboral.

La informalidad

La condición de la clase trabajadora en México se ha venido precarizado de manera más aguda desde que se establecieron los gobiernos y las políticas neoliberales en nuestro país; las clases trabajadoras vienen perdiendo los derechos laborales ganados en el transcurso de todo el siglo XX, la carencia de puestos de trabajo bien remunerados y con derechos laborales ha orillado a millones de mexicanos al sector informal, lo que se traduce en 30.9 millones de personas que no cuentan con ninguna garantía social, ni protección, ni seguridad social.

México es uno de los países con mayor índice informalidad. Alrededor de 54.7% de la población trabajadora pertenece al sector informal, en números absolutos son 30.94 millones de personas, siendo el segundo país con mayor población informal en América Latina, sólo después de Bolivia, el que es el país más informal del mundo.

Como se observa en la Gráfica II “Ocupación y empleo en México 2019”, más de la mitad de la población ocupada, 30.94 millones son informales; 23.98 millones son formales y 2.01 millones de personas no cuentan con empleo. Por cada 100 pesos que se generan en el país, 77 salen de trabajos formales y el resto, 23 pesos, de la economía informal; a pesar de ello más de la mitad de los mexicanos están empleados en actividades no reguladas o bien en empleos que no generan prestaciones, apoyos económicos, ni otro incentivo marcado en la ley, informó el Instituto Nacional de Geografía y Estadística

Ahora bien, lo que preocupa en el sector de la informalidad, no es solo el hecho de que son personas sin ninguna protección social, sino que además los sectores en los que se desempeñan son los más afectados por la pandemia del COVID-19, y los que tendrán las cantidades más sustanciosas en pérdidas de empleos y de ingresos.

Como se puede observar en la Tabla II, la proporción de las actividades de la economía informal se dan de la siguiente forma: el comercio sigue siendo la actividad económica con mayor nivel de contribución, con el 38.3 por ciento, seguida por la construcción, con 27.8 por ciento, la industria manufacturera, con 13.2 por ciento, servicios de transporte, correos y almacenamiento y los otros servicios excepto actividades gubernamentales, con 17.1 por ciento y los servicios de alojamiento y preparación de alimentos y bebidas, con 4.3 por ciento.

En la Tabla II, podemos observar en color vino, que 17.26 millones de personas tienen alto riesgo de pérdida de empleos, principalmente en las áreas del comercio, la industria manufacturera, alojamiento y preparación de alimentos y bebidas, lo que representa el 55.8% del total de la población informal. En color rojo podemos tenemos que un 17.1% de los empleos están en un nivel medio-alto de perder empleos, poniendo en riesgo a 5.29 millones de trabajadores y por último el sector de la construcción es el que posiblemente tenga menor afectación, debido al que el riesgo se coloca en medio, este sector es de los más personas emplea, 8.38 millones de personas lo que representa el 27.1% del total de la población informal.

Preocupa el hecho de que la gran mayoría de las actividades en las que se auto emplea y emplea la población informal tengan tan altos riegos de perder vacantes, incluso desaparecer, es necesario mencionar que muchos de estos trabajos son de tipo familiar de subsistencia, lo que quiere decir que en ocasiones es la única fuente de ingresos de un núcleo familiar y en tiempos de confinamiento no tienen manera de generar recursos.

Además, en México esto traerán graves consecuencias en los estados que presentan la mayor carga de informalidad, ubicados principalmente en la zona sur del país: Oaxaca, Tabasco, Guerrero, Tlaxcala, Hidalgo, Puebla y Michoacán, superando la media nacional de 57.8% ; siendo las poblaciones más vulnerables, donde el impacto económico y laboral que acarreara la pandemia puede ser más notoria.

Fuente: Elaboración propia con datos de la ENOE. 2019.

Pequeñas y medianas empresas

Como resultado de la contingencia por el COVID-19 se anticipa una crisis sin precedentes, donde las empresas más vulnerable serán las micro, pequeñas y medianas (MIPYMES), advirtió Enoch Castellanos, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) al afirmar que: “no hay empresa que pueda aguantar más de mes y medio si sus ventas caen de repente”.

Se calcula que en México existen más de 4.5 millones de empresas micro, pequeñas y medianas, este conjunto crean el 78 por ciento de los empleos formales en el país. De las 4.5 millones unidades económicas que pertenecen a las empresas micro, estas ocupan entre 1 y 10 empleos; las pequeñas, que emplean entre 10 y 50 trabajadores, y medianas, que contratan entre 50 y 500

En la TABLA IV podemos observar la cantidad de empleos ubicados por el tipo de la unidad económica, donde van del ámbito agropecuario a las MIPYMES terminando con los grandes empresas, además de podemos advertir que la gran mayoría de los empleos son generados por las unidades de MIPYMES, siendo responsables de 35.9 millones de empleos mismos que están en riesgo de desaparecer ante la pandemia del coronavirus.

En color verde olivo, podemos observar los empleos que tiene un riesgo bajo de pérdida de empleo, donde destacan los puestos de trabajo en gobierno, que son 2.4 millones de personas, además comentar que estos puestos de trabajo cuentan con la protección de los sindicatos y los grandes establecimientos, quienes tienen la capacidad de soportar los gastos operativos sin percibir ingresos. Entre ambas categorías, suman 7.4 millones de empleos.

En color amarillo se muestran los empleos del ámbito agropecuario, los cuales no tienen un riesgo tan alto de pérdida de empleos y en color rojo se muestran las unidades económicas que tienen un riego alto de perder empleos, siendo la gran mayoría, 36.1 millones de empleos en unidades MIPYMES las cuales será complicado que se recuperen en el corto plazo de los estragos de la pandemia.

En los escenarios futuros deberían tomarse en cuenta los apoyos necesarios para la que se pueden conservar la mayoría de los empleos y tanto las empresas como los trabajadores no tengan que sufrir consecuencias tan drásticas ante la pandemia.

Aunado a esto, las unidades económicas pertenecientes a las MIPYMES que se dediquen al comercio, los servicios de alimentos y bebidas, las actividades manufactureras, tendrán aún más dificultades para paliar la crisis, ya que se prevé que estos sectores sean lo más afectados con la crisis del COVI-19.

Sectores económicos

Según el informe de la OIT sobre el COVID-19 y el impacto en el empleo, se pueden saber cuáles son los sectores que tiene un mayor peligro de tener bajas en los empleos. Los riesgos de pérdidas de empleo se ubican principalmente en los sectores de: Industria Manufacturera, Comercio, Restaurantes y Servicios de Alojamiento, poniendo en riesgo más de 25 millones de empleos, ES DECIR casi el 45% del total de empleos en México.

En color anaranjado, se pueden observar los empleos con un riesgo medio-alto de sufrir pérdidas, donde se ubican sectores como: Transportes, Comunicaciones, Correo, Almacenamiento y demás servicios. Albergando más de 8.6 millones de empleos. En color verde y olivo se encuentran los sectores en donde existe un menor riesgo de pérdida de empleos como: Agricultura, Ganadería, Caza, Pesca, Servicios Sociales, Gobiernos e Instituciones Internacionales. Sectores que acogen alrededor de 14 millones de empleos.

En general, podemos comentar que es el sector primario, donde se ubican las actividades agrícolas, ganaderas y de pesca, es el sector que tenga mayor posibilidad de recuperación en el corto plazo, posiblemente estas actividades tengan una baja de puestos laborales mucho menor en comparación con otras actividades, esto se debe principalmente a que la actividad del sector primario es esencial.

El sector secundario en lo general, tiene posibilidad media de perdidas de empleo, el riesgo es menor en actividades relacionadas a la industria extractiva, eléctrico y la construcción mencionar que en estas actividades existen grandes sindicatos que podrían abogar a favor de la protección de puestos de trabajo, además de que son sectores estratégico tanto para el funcionamiento regular del país como uno de los pilares de la política de la actual administración. Sin embargo, es la industria manufacturera una de la que en mayor riesgo se encuentran frente a la pandemia del COVID-19, debido a que se prevé que se presente una baja en la demanda mundial, además de que existe la posibilidad de que muchos de los capitales manufactureros extranjeros salgan del país.

El riesgo se dispara en el sector terciario de la economía mexica, que es el que concentra en mayor medida los puestos de trabajo con 34.67 millones de personas empleadas, además mencionar que es uno de los sectores que mayor cantidad de mujeres están empeladas con una paridad de aproximadamente el 50% de los puestos de trabajo, la situación empeora en el área de servicios de alimentos y bebidas en donde las mujeres tienen presencia de más del 60% de los empleos.

Posibles escenarios para la población trabajadora mexicana

Las estimaciones que se presentan fueron elaboradas utilizando como base la evaluación de repercusiones por sectores de la OIT, anexada en e informe del Observatorio de la OIT llamado “El COVID-19 el mundo del trabajo. Segunda edición. Estimaciones actualizadas y análisis”. La metodología utilizada para la estimación de escenarios, fue la prospectiva estratégica, la cual proyecta escenarios; donde el fin no es predecir el futuro, sino observar cuales serian las consecuencias de no convertirse en un actor de la toma decisiones.

Se recurre a los estudios y herramientas recabadas por la Revista Centroamericana de Administración Pública, en donde se exponen los conceptos de Guillermina Baena y Michel Godet, los cuales plantean que: el administrador/gestor público o privado puede adoptar diferentes actitudes posibles para afrontar el futuro: como “Avestruz pasiva” que cierra los ojos ante el futuro o como “bombero reactivo apagafuegos”. Es precisamente, Godet quien plantea consideraciones sobre los estudios prospectivos estratégicos, que “la prospectiva explora el futuro desde una perspectiva preactiva y proactiva“. De forma que la actitud preactiva implica la anticipación a los cambios y la actitud proactiva no espera, sino que busca provocar los cambios. Por esta razón, planteamos tres escenarios, probable, deseable y pesimista, para darnos una idea de cuales serian las consecuencias de la inacción en los mercados del trabajo en México ante la crisis provocada por el COVID-19.

El ejercicio consiste en evaluar las repercusiones de la crisis en la producción económica por sector, usando datos económicos y financieros en tiempo real de diversas fuentes entre las que destacan, Global Business Outlook (IHS Markit)e Índices de Gestor de Compras por sector; Instituto de Finanzas Internacionales; Índice (VIX) de volatilidad(CBOE); McKinsey; Corporate Performance Analytics; OCDE; Brookings; Moody’s analytics; S&CF Insights; S&P Global; Continuum Economics; Bloomberg; Oficina Nacional de Estadística y EUROSTAT y para estimar los riesgos en México, se utilizan los datos disponibles en el Informe para los países de ingreso medio-bajo, las Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), El Observatorio Laboral (STPS) e INEGI

Los posibles escenarios se plantean basados en las estimaciones de caída del PIB, en donde el escenario deseable estima que haya una incidencia baja en pérdidas de empleos, y que el crecimiento del PIB cayera un máximo de 2%, el escenario probarle se plantea previendo una caída en el PIB de más del 4% y el escenario pesimista en donde se plantea un decrecimiento de màs del 8% del PIB.

Deseable

El escenario más optimista para los trabajadores mexicanos, seria aquel en el cual se lograran rescatar la totalidad de los empleos, sin embargo, esto parece por demás imposible debido a la contracción estimada del más del 6% del PIB y la posible recesión mundial que se avecina, entre otros factores que golpearan la economía mexicana.

El mejor escenario que se podrían plantear para la población trabajadora podría ser aquel en donde no se perdieran más de 2.7 millones de empleos y que la cifra de total de mexicanos sin ocupación no rebasara los 4.8 millones de personas para ubicar la tasa de desempleo 7.7%.

La estimación realizada para el escenario deseable consiste en proponer una serie porcentual para cada uno de los sectores económicos y depende del nivel de riesgo de perdidas de empleo, las estimaciones son esperando que el desempleo se de la siguiente manera:

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo BAJO: 0%.

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo BAJO MEDIO: 2,5%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo MEDIO: 4%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo MEDIO ALTO: 5%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo: ALTO: 7,5%.

El escenario optimista contemplaría el 0% de bajas laborales en el sector de riesgo BAJO, previendo que el sector gubernamental y los servicios sociales sean aquellos que mejor libren la pandemia. En el nivel MEDIO BAJO, se esperaría que no se perdieran más de 180 mil empleos, esta cifra irá en función a los precios de mercado de los productos agrícolas y ganaderos pasando la pandemia. El sector MEDIO, industria eléctrica, extractiva, y construcción, es uno de los más protegidos en México por organizaciones sindicales, además de ser parte estratégica para el gobierno de López Obrador, la mayor baja de empleo se podría presentar en los servicios financieros esperando perder menos de 380 mil puestos. El sector en riesgo MEDIO-ALTO esta conformado principalmente por los servicios de transporte, los cuales están en riesgo debido que dependen del dinamismo del sector privado, para este escenario se podría considerar que perder no más de 430 mil empleos sería el mejor de los casos. Por último, el sector en mayor riesgo se da en el comercio, manufacturas y turismo, actividades muy afectadas por la pandemia y que emplean a más del 30% de la fuerza laboral, el mejor escenario contempla no perder más de 1.7 millones de empleos.

Probable

El escenario más probable, para los trabajadores mexicanos, será aquel en el cual se lograran rescatar la mayoría de los empleos en actividades primarias y se sufran cuantiosas perdidas de puestos en el sector terciario y comercio a causa de los factores que golpearán la economía mexicana.

El probable escenario que se podrían plantear para la población trabajadora estima que se perdieran aproximadamente de 3.2 millones de empleos y que la cifra de total de mexicanos sin ocupación no rebasara los 5.2 millones de personas para ubicar la tasa de desempleo 9.3%, es decir aún menor que la media en América Latina.

La estimación realizada para el escenario probable consiste en proponer una serie porcentual para cada uno de los sectores económicos y depende del nivel de riesgo de perdidas de empleo, las estimaciones son esperando que el desempleo se de la siguiente manera:

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo BAJO: 1,5%.

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo BAJO MEDIO: 3,5%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo MEDIO: 5%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo MEDIO ALTO: 6%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo: ALTO: 8,5%.

El escenario optimista contemplaría el 1,5% de bajas laborales en el sector de riesgo bajo, esperando que sean cesados menos de 100 mil empleados, previendo que el sector gubernamental y los servicios sociales sean aquellos que mejor libren la pandemia. En el nivel MEDIO BAJO, se esperaría que no se perdieran memplea240 mil empleos, esta cifra irá en función a los precios de mercado de los productos agrícolas y ganaderos pasando la pandemia. El sector MEDIO, industria eléctrica, extractiva, y construcción, espera que se pierdan al rededor de 470 mil empleos, las actividades relacionada a la construcción serán las más afectadas. El sector en riesgo MEDIO-ALTO está conformado principalmente por los servicios de transporte, los cuales están en riesgo debido que dependen del dinamismo del sector privado el cual estará en problemas a causa del decrecimiento esperado de más del 6% en México, para este escenario se podría considerar que lo más probable es que 500 mil empleos se perdieran. Por último, el sector en mayor riesgo se da en el comercio, manufacturas y turismo, actividades muy afectadas por la pandemia y que emplean a más del 30% de la fuerza laboral, el mejor escenario contempla no perder más de 1.95 millones de empleo.

Pesimista

El escenario más pesimista para los trabajadores mexicanos, seria aquel en el cual tuviera cuantiosas pérdidas en los sectores de más alto riesgo. El peor escenario que se podrían plantear para la población trabajadora podría ser aquel en donde se perdieran más de 3.8 millones de empleos y que la cifra de total de mexicanos sin ocupación rebasara los 6 millones de personas para ubicar la tasa de desempleo 10.36% cifra muy parecida a la media de desempleo que se espera para la región de Latinoamérica.

La estimación realizada para el escenario pesimista consiste en proponer una serie porcentual para cada uno de los sectores económicos y depende del nivel de riesgo de perdidas de empleo, las estimaciones son esperando que el desempleo se de la siguiente manera:

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo BAJO: 2,5%.

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo BAJO MEDIO: 4,5%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo MEDIO: 6%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo MEDIO ALTO: 7%

Sectores con nivel de riesgo de perdidas de empleo: ALTO: 8,5%.

El pesimista contemplaría el 2,5% de bajas laborales en el sector de riesgo BAJO, previendo que el sector gubernamental y los servicios sociales pierdan más de 177 mil puestos. En el nivel MEDIO BAJO, se esperaría que se perdieran más de 310 mil empleo el doble del mejor escenario. El sector MEDIO, donde pertenece la industria eléctrica, extractiva, y construcción, la perdería rondaría en más de 570 mil puestos. El sector en riesgo MEDIO-ALTO esta conformado principalmente por los servicios de transporte, los cuales están en riesgo de perder más de 600. Por último, el sector en mayor riesgo se da en el comercio, manufacturas y turismo, actividades muy afectadas por la pandemia y que emplean a más del 30% de la fuerza laboral, el peor escenario contempla perder más de 2.2 millones de empleos.

A manera de conclusión

La cantidad de empleos que se pierdan dependerá de los estímulos que se extiendan a la economía y al trabajo, por lo que los gobiernos tendrán que impulsar políticas fiscales orientadas a los sectores que mayor riesgo tienen de pérdida de empleos. En nuestro país será principalmente el sector terciario; enseguida las actividades relacionadas con las manufacturas, el comercio minorista y mayorista, el turismo y las empresas del ramo de los alimentos, teniendo en cuenta que en México existe un mundo del trabajo que opera de manera informal y requerirá ser tomado en cuenta para rescatar más empleos.

Sera necesario apoyar a las empresas de tamaño Micro, Pequeñas y de Medianas. Estas son parte medular de la estructura del empleo. Además, los gobiernos y los empresarios deberán comprometerse en ampliar la protección social a la población, que ayudara a conservar más empleos. El gobierno podría ofrecer a las empresas ayuda financiera y fiscal para aliviar la crisis.

Las empresas se tendrán que comprometer en los próximos meses a proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo, a reforzar las medidas sanitarias y a promover el trabajo desde casa, apoyándose con las tecnologías digitales, con la finalidad de contener los efectos de la pandemia, que por lo visto y anunciado, permanecerán un buen tiempo.

El dialogo entre los actores vinculados al mundo del trabajo tendrá que estar orientado a la búsqueda de soluciones positivas. En este sentido, las organizaciones patronales, los sindicatos, la Secretaria del Trabajo, La Secretaria de salubridad y asistencia, el IMSS, el ISSSTE, el Gobierno federal en su conjunto, y los trabajadores pueden y deben ser los pilares fundamentales para la recuperación económica y la reconstrucción social del país.

Los empresarios mexicanos, sobre todo los más fuertes, tienen su amplia responsabilidad. Durante decenas de años se han preocupado poco o muy poco por otorgar buenos empleos, buenas condiciones de trabajo o condiciones dignas. Tal vez la pandemia del Covid 19 pueda generar cambios en la política y actitud de los empresarios, sobre todo los empresarios que se aglutinan entre los millonarios más destacados de México, de Latinoamérica y del Mundo.

El Estado Mexicano tiene igualmente una gran responsabilidad. Está ante la disyuntiva de establecer políticas públicas que permitan el empleo digno de los millones de trabajadores que ya están desempleados, más buscar el empleo de millones de trabajadores que están “ocultos” por la llamada economía “informal”, que en realidad es una forma más de desempleo. Igualmente tiene que establecer políticas públicas para establecer empleos reales y formales para los millones de jóvenes que están desempleados, y que cada año se incrementa su masa en un millón trescientos mil jóvenes.

También es claro que Estado mexicano tiene la responsabilidad de ampliar y mejorar la Salud Pública de 127 millones de habitantes en México. La salud no puede ni debe ser atendida solamente por los hospitales privados.

Finalmente es necesario afirmar que los trabajadores mexicanos tienen un gran reto. Estén organizados en sindicatos o no, tienen ante sí la perspectiva de perder millones de empleos, formales o informales. Es imperiosa la necesidad de organizarse nuevamente, ya sea en las formas tradicionales de los sindicatos o bien crear nuevas formas de organización, como cooperativas, uniones, empresas solidarias, por citar los más simples o cercanas. Pero sin duda se pueden crear otras formas modernas de organización, utilizando nuevas tecnologías, pero sobre todo impulsando su imaginación, su creatividad.

1º de mayo de 2020.

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1 respuesta

  1. Avatar Lucas dice:

    La situación tan delicada que tenemos actualmente nos obliga a actualizar nuestros conocimientos, acceder al mercado laboral e incluso a cambiar de trabajo para poder salir adelante. Si l aspoliticas no ponen medios, tendremos una situación bastante complicada a futuro

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