Luchando por el futuro: los movimientos por el cambio climático en México*

Fotografía: Cloe Mirenda

El 15 de marzo del año en curso tuvo lugar la primera marcha del movimiento #FridaysforFuture (FFF) en México. Ese día un millón y medio de jóvenes protestaron en más de dos mil marchas en 123 países1, bajo lemas como: “No hay planeta B”, “El tiempo se está acabando” y “Cambio político no cambio climático”. A pesar de la trascendencia e impacto mediático del movimiento, sobre todo en Europa, muchas personas en México no lo conocen aún, y de aquí la necesidad de escribir este texto.

Origen del movimiento #FridaysforFuture y breve recuento de los movimientos climáticos

El movimiento FFF empezó en 2018 en Europa, inspirado por la acción individual de una estudiante sueca de 15 años, Greta Thumberg, que desde agosto del año pasado todos los viernes protesta frente al Parlamento de Estocolmo para exigir a las autoridades acciones más concretas frente al cambio climático. En los últimos meses su acción trascendió llegando a generar el movimiento FFF, que se difundió aún más después de su participación en la COP242 en Katowice (Polonia) en diciembre de 2018 y en el Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), en enero de este año. Aunque era inevitable que la popularidad de esta joven también levantara críticas y lecturas diversas de sus acciones, la admiración y el respeto de jóvenes y menos jóvenes hacia Greta en todo el mundo ha dado vida al movimiento transnacional FFF.

Con el surgimiento de este movimiento, y las acciones de otros grupos, se puede afirmar que el 2018 representa un punto de inflexión para los movimientos climáticos que este año ya cumplen una década.

Un primer elemento que puede haber detonado esta respuesta global al cambio climático, es la pérdida de confianza y credibilidad de la diplomacia climática y de los compromisos que los países han asumido hasta ahora para mitigar el cambio climático, ya que estos no han impedido que el nivel de dióxido de carbono en la atmosfera y la temperatura media global del planeta sigan aumentando3, y que todos los días recibamos noticias de la extinción de una especie, del deterioro de ecosistemas, o de algún efecto del cambio climático que afecta a personas y al medio ambiente.

A esto se suma la difusión, en octubre de 2018, del Reporte Especial del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que presenta evidencias acerca de que ya estamos viviendo los efectos de un calientemente global de 1ºC. El reporte, cuyo objetivo es aportar evidencias científicas4 sobre los posible efectos del aumento de temperatura a 1.5ºC y 2ºC, alertó sobre la necesidad de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2030, ya que un aumento de 2ºC sería catastrófico.

La difusión del contenido del reporte especial generó en algunos países, principalmente del norte Europa, la respuesta de la sociedad civil que, respondiendo a la urgencia de acciones para frenar el cambio climático, se sumó a las protestas organizadas por las organizaciones de los movimientos sociales. En particular, eso se pudo observar por las referencias, en las marchas de los últimos meses, a los 12 años que nos quedan (hasta 2030) para actuar para frenar el cambio climático.

El decimo aniversario de las protestas de Copenhague, que tuvieron lugar en 2009 durante la COP15, seguidas por marchas y acciones organizadas durante la COP16 de Cancún en 2010, es caracterizado por una respuesta global al cambio climático, en la que sigue presente el lema que se forjó en Copenhague: “Cambiemos el sistema, no el clima”.

Con los años las protestas durante los eventos internacionales donde los gobiernos discutían las acciones para enfrentar el cambio climático sumaron más gente y en 2015, en Paris, donde tuvo lugar la COP21, las protestas fueron masivas, desafiando además el estado de emergencia que Francia había proclamado después de los atentados del 13 de noviembre, entre los cuales recordamos la matanza del teatro Bataclán. En estas fechas también hubo marchas en la Ciudad de México, organizadas por organizaciones de la sociedad civil como Greenpeace, Avaaz, Caritas, la Alianza Mexicana contra el Fracking, entre otras.

Una de las diferencias entre las protestas anteriores, que tenían lugar durante los eventos internaciones y las que surgieron en 2018 es que estas últimas han sido organizadas por personas preocupadas por el cambio climático y no por organizaciones dedicadas a las problemáticas ambientales. Además, el actual movimiento climático ya no se limita a organizar acciones en los lugares y las fechas de los eventos internacionales, sino se organizan acciones en todo el mundo, y con una agenda independiente. Si bien el alcance de estos movimientos lo conoceremos en el futuro próximo, a continuación veremos cómo han surgido en México.

Los movimientos climáticos en México

Las olas de protestas no han tardado en llegar a México. En los primeros tres meses de 2019, por ejemplo, centenares de ciudadanos se han sumado a las organizaciones recién nacidas como FFF México y Extinction Rebellion (XR) México, solo para citar dos de ellas.

Como nos contaron tres jóvenes estudiantes de licenciatura (de la UAM y de la UNAM) la preocupación por el cambio climático y el ejemplo de Greta Thumberg, que admiran, fue lo que las y los motivó a organizarse en FFF México.

A partir de un post en un grupo de Facebook de personas sensibles a los problemas ambientales (Zero Waste México) y sin contar con la experiencia previa en la organización de eventos de protesta, en tan solo unas semanas, gracias a las redes digitales y el apoyo de organizaciones con más experiencia como Greenpeace y el Huerto Roma, estos jóvenes consiguieron organizar la primera acción climática de FFF en la Ciudad de México, así como otros jóvenes organizaron acciones en otras quince ciudades del país.

En el caso de XR México, además de las redes digitales, la presencia en México de un activista madrileño estimuló la formación del grupo, que también cuenta con grupos fuera de la Ciudad de México, y tiene más de quinientos seguidores en Facebook.

Desde los espacios virtuales (las páginas de Facebook de los grupos FFF Mx y XR Mx) y locales, como el Huerto Roma, el movimiento hizo su primera aparición pública el 15 de marzo de 2019. En tan solo unas semanas los organizadores consiguieron que un millar de jóvenes y adultos marcharan juntos hasta al monumento de la revolución. A pesar de la satisfacción por ese primer logro, queda la consternación al ver que en México estas acciones no contaron con la misma afluencia de otras ciudades del mundo, y brilló por su ausencia la participación colectiva de los estudiantes de las universidades públicas. Como nos comentaron los organizadores de FFF Mx que entrevistamos, jalar a sus amigos y compañeros no fue fácil, pero haber conseguido organizar la primera marcha ya fue un éxito, y además consiguió poner en contacto a personas que comparten las mismas inquietudes y que solo se habían comunicado por redes digitales.

La organización de FFF México y XR México es similar, apoyándose en los principios y directrices de los movimientos transnacionales, pero con la conciencia de la importancia de adaptar su acción al contexto mexicano. El proceso de aprendizaje acaba de empezar y más actividades están previstas para el futuro cercano, con el objetivo de atraer a más personas que compartan las mismas inquietudes y preocupaciones, para poder crear un movimiento que trascienda los límites del activismo proambiental, generando conciencia en la población y presionando a los gobiernos (locales, estatales y federal) para que actúen de manera contundente para disminuir la contaminación que está generando el cambio climático, amenazando la vida en el planeta.

Oportunidades y desafíos de los movimientos climáticos

Los movimientos climáticos han llamado la atención a científicos sociales de muchos países y continentes y han empezando a generar una literatura al respeto. Seguir y analizar estas experiencias permite comprender cómo se está difundiendo la preocupación por el cambio climático y cómo se puede promover o generar una mayor conciencia ambiental, necesaria para poder promover cambios de comportamiento y culturales.

Si es cierto que la cultura ambiental se va formando en cada lugar en tiempos y formas diferentes, FFF y XR México están demostrando que hay muchas personas en México que quieren actuar para frenar el calentamiento global y el deterioro del medio ambiente.

El papel de los movimientos climáticos es proporcionar espacios (virtuales y físicos) en los que todas las personas que sientan la necesidad, puedan hablar y compartir informaciones, conocimientos, ideas, prácticas alternativas, inquietudes, frustraciones e indignación, para poder generar conciencia y actuar colectivamente.

Si la emergencia de estos movimientos produce esperanza y puede proporcionar muchas oportunidades para el cambio, los desafíos que tienen que enfrentar también son muchos y profundos, por ejemplo; las contradicciones entre el discurso oficial sobre cambio climático y la prácticas; la asociación del cambio climático con los intereses económicos de ciertos actores; la distancia entre las nuevas generaciones, que serán las más afectadas por los efectos del cambio climático, y las generaciones anteriores que se beneficiaron de un estilo de vida con un alto impacto ecológico; la necesidad de cambios en el sistema económico y de producción; la dificultad de asumir que los seres humanos somos parte del problema pero también de la solución, y que para eso son necesarios cambios profundos en la manera de vivir y relacionarnos con el medio ambiente; las inercias y las resistencias al cambio; todo esto sin considerar quién todavía se apoya en discursos negacionistas, que niegan la responsabilidad humana en el actual calentamiento global.

La sola recopilación de algunas de las dificultades que implica la lucha para frenar cambio climático podría desanimar, pero allí justamente es donde los movimientos climáticos tienen el poder de cambiar las cosas. La presencia de más de 500 conflictos socioambientales en México muestra que en el país, después de casi cuatro décadas de políticas neoliberales, todavía hay personas, colectivos y comunidades que defienden el territorio y el medio ambiente. Estas experiencias son posibles gracias a los valores altruistas y proambientales que siguen vivos, y materializados en luchas y proyectos alternativos y a favor del medio ambiente en todo el país, en el campo y en las ciudades.

Como afirmó un activista ambiental de la Ciudad de México que actualmente participa también en XR México, “el cambio climático nos da la oportunidad de trabajar en una visión común desde los tres México, el indígena, el mestizo y el blanco”, para que se puedan unir fuerzas para generar una transformación radical que permita frenar el cambio climático y construir un México más justo y que siga manteniendo su riqueza cultural y natural.

Los desafíos son muchos, y el cambio de paradigma necesario para enfrentar el cambio climático no es algo que se pueda generar de un día para otro. Por el otro lado, la urgencia y gravedad del problema hacen que no tengamos mucho tiempo para actuar. Por eso es importante que estos movimientos se estén fortaleciendo y reúnan cada vez más personas. Solo con la unión y cooperación de todas las personas sensibles al medio ambiente y que quieren un futuro para sí y las generaciones futuras, y también para las muchas especies vegetales y animales actualmente amenazadas por el deterioro ambiental y el cambio climático, podemos aspirar a encontrar la fuerza para promover un cambio de paradigma que no solo es necesario, sino que además podría revelar una oportunidad para construir sociedades menos injustas y menos desiguales.


*Este texto es un producto de divulgación en el marco del Programa UNAM-PAPIIT<IA300419>. Agradezco a los participantes del proyecto que me apoyaron en la recolección de la información y los datos, en particular, Cloe Mirenda, Liliana López, Norma Leticia Lechuga y Tommaso Gravante.

1 Según datos aproximados de la propia organización.

2 La Conferencia de las Partes (COP), compuesta por todos los Estados «Partes», constituye el órgano supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocida como CMNUCC (UNFCCC en inglés) (Fuente)

3 En la página https://climate.nasa.gov se pueden ver los niveles actuales de dióxido de carbono en la atmósfera, que ha alcanzado las 411 partes por millón, y el aumento de temperatura media global desde 1880.

4 El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) es el órgano de las Naciones Unidas encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático. Establecido en 1988 por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el IPCC no lleva a cabo una labor de investigación propia. En los reportes, lo que hacen es señalar los casos en los que existe un acuerdo en la comunidad científica, los casos en los que hay diferencias de opinión y los casos en los que se necesita más investigación.

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