Homenaje a Julio Labastida Martín del Campo

Por Laura Romero, publicada el 25 de noviembre de 2021 en Gaceta UNAM

Ingresó como profesor a la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales, hoy Facultad, en 1964


Julio Labastida Martín del Campo (1938-2021) fue integrante de esta Universidad por 57 años. El investigador emérito en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), fallecido recientemente, recibió un sentido homenaje por parte de colegas, amigos y familiares.

En la ceremonia de modalidad mixta, Miguel Armando López Leyva, director de la entidad, recordó que el destacado sociólogo ingresó como profesor a la Escuela Nacional de Ciencias Políticas y Sociales, hoy Facultad, en 1964, y como investigador en el IIS en 1968.

Labastida Martín del Campo estudió derecho en la Universidad de Guadalajara y posteriormente realizó el doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, de París, Francia. Uno de los sociólogos más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, Alain Touraine, fue en la práctica su mentor y con él desarrolló una sólida relación intelectual que trascendería por mucho el vínculo profesor-alumno.

En su trayectoria académica se enfocó en el estudio de México, pero nunca perdió de vista la importancia de la inserción del país en la realidad latinoamericana y la necesidad de estudiarla. Su trabajo puede inscribirse en la sociología política con especial interés en la construcción histórica de los procesos políticos y de las instituciones, así como en el papel de los actores políticos y sociales, reseñó el director.

El emérito asumió responsabilidades institucionales; dentro de la UNAM fue director del IIS, coordinador de Humanidades en dos ocasiones y miembro de la Junta de Gobierno. Fuera de esta casa de estudios fungió como secretario general de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, y subdirector de Ciencias Sociales y Humanas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Alejandra Labastida Escalante, hija del homenajeado, dijo que su padre hizo de la Universidad su casa. “La red intelectual y afectiva de la UNAM fue una cobija que cubrió a mi papá toda su vida adulta; él estuvo tejiendo muchos años y cuando sus manos ya no podían hacerlo, ustedes siguieron tejiéndola. Por eso les damos las gracias infinitas”.

Aunque regresaron a vivir a México hace muchos años, “él nunca dejó de vivir en París, y aunque las limitaciones de su cuerpo fueron restringiendo su presencia física en la Universidad, nunca dejó de vivir aquí tampoco. Digo vivir y no trabajar porque si algo nos enseñó mi papá es que puedes escoger tu manada y tu hábitat. Julio lo hacía a partir de encuentros intelectuales y afectivos, sin hacer distinción entre estas categorías”.

Intelectual mediador

José Luis Camba mencionó que “Julio era más que un amigo porque el afecto cuenta muchísimo; éramos como hermanos y compartimos momentos nada más 50 o 55 años. Estuvimos en Francia juntos; allá nos hicimos amigos y en México seguimos una gran amistad. Compartíamos mucho, y a pesar de la divergencia de nuestras profesiones, ingeniería y sociología, teníamos una gran afinidad”.

Bernard Guerrien, otro de sus amigos, comentó que Labastida era distraído y desordenado, pero también tenía una gran calidez y afecto mutuo con la gente, hecho que se transformaba en un aspecto muy positivo.

En un mensaje en video, el sociólogo argentino Antonio Camou expresó que trabajando con Labastida aprendió lecciones: la primera de ellas es la preocupación de pensar los problemas políticos, socioculturales, y en particular los de la democracia, con una atenta mirada comparativa con otros casos latinoamericanos y con una perspectiva de amplitud que hoy llamaríamos global.

Ernesto Ottone también colega del homenajeado señaló que “Julio tuvo una tremenda capacidad intelectual, enormes virtudes que no solía andar mostrando; simplemente las aplicaba y era de una generosidad enorme. Yo hablo de él desde el cariño, porque con él mantuve una relación fundamentalmente de afecto”.

El sociólogo francés Michel Wieviorka calificó la vida de Labastida como densa y diversificada. Se puede hablar de lo que dio a las ciencias sociales, o hablar de su triple pertenencia a la América Latina y México, a la Unesco y a Francia.

Finalmente, Fernando Castaños, del IIS, rememoró que en 2002 fundaron el Seminario Académico Institucional Perspectiva Democrática. “Era un hombre de izquierda en el sentido constante del término. Pensaba que el combate a la desigualdad debería tener un lugar central en las políticas públicas. Era libertario y progresista. Asimismo, era un demócrata y estaba convencido de que el primero en cumplir el Estado de derecho, debía ser el Estado”.


Video del homenaje

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