En México, la Denominación de Origen suele reforzar a las élites industriales

Fotografía: Alejandro Linares Garcia / Wikimedia Commons

El valor agregado que genera la Denominación de Origen no llega a las manos de los campesinos


Las Denominaciones de Origen (DO), sirven para designar productos cuyas características están asociadas única y exclusivamente al territorio de origen. Bien aplicadas pueden favorecer el desarrollo rural o regional, mencionó Marie-Christine Renard Hubert académica de la Universidad Autónoma de Chapingo, y agregó que, pueden atraer notoriedad, fomentar la acción colectiva de productores y alentar la reapropiación de un patrimonio cultural.

Sin embargo, las consecuencias de obtener una DO no siempre son positivas, de hecho, pueden llegar a ser un factor de exclusión para los campesinos productores de materia prima ya que no hay garantía de que la renta territorial se distribuya hacia abajo y hacia atrás en la cadena agroalimentaria. Al contrario, en México, en muchos casos, la aplicación de la Denominación de Origen sólo ha servido para reforzar a las élites de los sectores industriales, expresó la académica.

Paradojas

Aunque están ligadas a un territorio determinada, los productos con DO se destinan a los mercados nacionales e internacionales lo que ocasiona que exista una gran presión para aumentar la producción y responder a la demanda alentada por la reputación, explicó Renard Hubert.

Esta demanda ocasiona que haya una sobrexplotación de los recursos naturales y a la búsqueda de los ingredientes fuera del territorio de origen, lo que viola las normas de la Denominación de Origen, recalcó la investigadora.

A pesar de que las normas son las garantes de calidad, estas llevan a una homogenización de la producción y al establecimiento de monocultivos, en contradicción a la imagen de productos artesanales. Además, algunas DO abarcan regiones demasiado extensas sin reconocer la diversidad geográfica, añadió la académica.

Al otorgar las Denominaciones de Origen en México las relaciones de poder y la lógica de protección comercial pesan más que una búsqueda de desarrollo territorial incluyente. Las DO están más bien concebida como un instrumento de protección comercial de parte de quienes tienen poder, señaló Renard Hubert.

Arroz de Morelos

En Morelos, el arroz es un cultivo tradicional en la región desde hace 165 años. Los 22 municipios que la cultivan comparten las condiciones climáticas, los métodos artesanales y la mano de obra calificada que interviene en todas las fases de siembra y cosecha, señaló Jessica Mariela Tolentino Martínez, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Entre los productores y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias existe un fuerte vínculo que propicia el trabajo directo para obtener nuevas variedades del arroz, señaló la investigadora.

La lucha agraria, histórica en la zona, fue lo que les permitió un proceso de organización autogestiva por parte de los productores. Es un sistema de rendición de cuentas, con asambleas semestrales y de emergencia, expresó Tolentino Martínez.

A diferencia de otras DO, el Arroz de Morelos fue resultado de un proceso de gobernanza entre diversos actores territoriales, lo que significa que aún se puede aprovechar la particularidad del arroz, añadió la académica.

El cacao de Grijalva de Tabasco

En México, el cacao ha sido un producto significativo desde la época precolombina. En el país se producen los tres tipos de cacao; el criollo, el forastero y el trinitario, mencionó Tolentino.

La región de Grijalva es una de las de mayor importancia debido a su calidad y al proceso productivo. Las poblaciones de cacao cultivadas en la región pertenecen en su mayoría al grupo trinitario, que son producto de la hibridación natural entre el tipo criollo y el forastero.

En 2016, cuando este producto obtuvo la Denominación de Origen, los pequeños campesinos no tenían conocimiento de la solicitud y otorgamiento de esta , ya que su adquisición se dio entre el gobierno local y un gestor representante de una empresa privada, dejando excluidos al resto de los involucrados, agregó la investigadora.

Lo interesante es que no existe un sustento genético que avale que este tipo de cacao tenga una particularidad (ya que es una mezcla) que lo vuelva característico de la región, lo que pone en tela de juicio los objetivos de la Denominación de Origen, expresó la académica.

En los dos casos analizados, la DO ha traído poco o nulo beneficio al productor primario, que en varios casos queda como un simple distribuidor de materia prima y no se beneficia del valor agregado real que se le da al producto a la hora de ser transformado, concluyó Tolentino.

Esta Conferencia se llevó a cabo el 29 de septiembre de 2021, en el marco Seminario Institucional Gobernanza y Protección Institucional del Patrimonio Alimentario para el Desarrollo Territorial, coordinado por Laura Elena Martínez Salvador, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.


Imágenes del evento


También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

− 2 = one