El acceso al agua en México es controlado por actores con fuertes intereses políticos y económicos

Muxatena, Nayarit. El sitio sagrado de los pueblos náyeri y wixarika se encuentra en riesgo de inundación por la construcción del proyecto hidroeléctrico de Las Cruces. Fotografía: Aldo Santiago/ Agencia SubVersiones

La institucionalidad del país está construida para enriquecer unos pocos y envenenar al pueblo de México: David Barkin


El agua subterránea en México contribuye de forma importante a la agricultura, a la demanda del líquido para uso doméstico y representa la mitad destinada al uso industrial, sin embargo, su mala gestión perjudica a los mantos acuíferos, obstaculiza el desarrollo de las comunidades rurales y acarrea problemas para la salud, así lo reveló el estudio realizado por Jaime Hoogesteger, investigador de la Universidad de Wageningen, Países Bajos.

En Guanajuato se observa una sobreexplotación de los mantos acuíferos a causa de la obtención del líquido mediante numerosos pozos y la intensa extracción destinada a actividades agrícolas. En esta entidad, las personas más pobres no tienen acceso al líquido y el Estado comienza a tratar de establecer mecanismos de regulación, afirmó el investigador.

Las concentraciones de cloruro y arsénico en el agua, debido a la disminución del manto acuífero, ocasiona consecuencias negativas para la salud y el efecto más visible son los daños dentales en niños, señaló Hoogesteger.

“León Guanajuato es una ciudad donde es peligroso bañarse”, puesto que las grandes empresas de curtiduría utilizan tecnologías inaceptables para curtir pieles y, además, vierten sus residuos en canales cuidadosamente conectados al acuífero”, expresó David Barkin, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco, y agregó que, el verdadero problema consiste en que “la institucionalidad del país está construida para enriquecer a unos pocos y envenenar al pueblo de México” y la explotación en Guanajuato es un reflejo del diseño nacional de la gestión de agua.

Es necesario analizar toda la estructura que hay detrás de esta profunda tragedia, ya que fue una situación construida con premeditación, alevosía y ventaja, donde participa el organismo responsable de la gestión de este recurso, la Comisión Nacional del Agua, y se suman grandes empresas como Femsa, Grupo México, Grupo Carso, entre otras, afirmó Barkin.

Los académicos y ciudadanos se encuentran ante un gran reto epistemológico. Para abordar dicho problema se deben implementar plataformas de participación y co-decisión ciudadana que aseguren el derecho humano al agua y cuestionen la centralización en la gestión del agua por parte de actores con fuertes intereses políticos y económicos, concluyó el académico.

Estas reflexiones se llevaron a cabo durante la sesión del 7 de marzo de 2019 del Seminario Ecología Política y Estudios Socioambientales, coordinado por Elena Lazos Chavero, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leticia Durand, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, Fernanda Figueroa, académica de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Patricia Ávila, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, y Carmen Legorreta, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM.


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