Desplazamiento, degradación de los ecosistemas y extinción de prácticas culturales: principales afectaciones del extractivismo

En México el 10% del territorio está concesionado a megaproyectos que operan bajo la lógica extractivista


El extractivismo es un modelo de apropiación de bienes naturales para la producción de materias primas a gran escala, dirigido al mercado global con un alto impacto ambiental y social. Esta actividad opera con la intención de incrementar la acumulación de riqueza de las corporaciones y las élites regionales, generando una economía que sale y no deja nada en las comunidades explotadas, señaló Fernanda Paz, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Afectaciones

Las principales afectaciones que produce esta actividad sobre las poblaciones agrarias son el desplazamiento de sus habitantes por el despojo de tierras, la degradación del ecosistema por la sobreexplotación de los recursos naturales y la extinción de las prácticas culturales de múltiples sociedades, afirmó la investigadora, y agregó que, más allá de solo asegurar el territorio despojado, las corporaciones también necesitan del campesino para asegurar la mano de obra barata.

Entre las industrias que operan de manera formal y que atentan contra las formas de organización social están la minería, la extracción de hidrocarburos, la extracción forestal, la agroindustria y la explotación ganadera. Es común que estas corporaciones recurran al crimen organizado para ejercer presión con amenazas y secuestros sobre las personas que poseen la tierra, señaló Leticia Duran, investigadora del CRIM-UNAM.

Las formas del extractivismo en México

Uno de los ejemplos más notables de la operación de corporaciones extractivistas agrícolas en México, son los campos empleados en la industria del tequila. Mientras que por fuera se aprecian campos que ofrecen un paisaje de desarrollo agrícola, en realidad son desiertos verdes concesionados hasta por 10 años a empresas sin ningún tipo de responsabilidad social y ambiental, detalló Claudio Garibay, académico del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la UNAM.

Existen extractivismos que operan de manera informal, como es el caso del narcotráfico en el territorio nacional, pues es una industria ilegal que opera como las grandes corporaciones, desplazando y apropiándose de la tierra con el respaldo del estado y jefes regionales, expresó el académico.

Resistencias

Estas actividades generan efectos radicales en las formas de organización social, los movimiento sociales que lidian contra estas prácticas violentas provenientes del capitalismo, ayudan a repensar y reformular prácticas que antepongan conceptos que busquen el bien común como la eco territorialidad y el respeto de los derechos humanos, planteó Fernanda Paz.

En México, las tierras comunales de descendencia indígena son las que representan una resistencia más efectiva para afrontar las problemáticas que produce el sistema neoliberal, es por ello que las corporaciones se valen de individualizar los movimientos que denuncian estas prácticas, pues la colectividad es una de las maneras más eficientes para enfrentar las problemáticas del extractivismo, afirmó la investigadora.

Esta conferencia se llevó a cabo el 9 de agosto de 2022, en el marco del seminario Ecología Política y Estudios Socioambientales, coordinado por Elena Lazos Chavero, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Leticia Durand, investigadora del CRIM-UNAM, Fernanda Figueroa, profesora en la Facultad de Ciencias de la UNAM y Patricia Ávila, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM.


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