Dinámicas de conflicto y cohesión en barrios multiculturales españoles

Fotografía: Fotomovimiento

Marroquí, árabe y gitano: orígenes étnicos que suscitan más recelo en los barrios españoles


A pesar de los procesos de transformación que las ciudades han tenido durante las últimas décadas, el barrio español sigue siendo el marco de la vida cotidiana, donde se dan relaciones sociales de trabajo, ocio y amistad, es un espacio vivido y de proximidad significativa, afirmó Francisco Torres Pérez, académico de la Universidad de Valencia, España.

Se puede comprender el barrio como un constructo social generado por la conjunción del ambiente social, el marco sociourbano y los imaginarios colectivos. “Este conglomerado de factores influye sobre el propio barrio y sus habitantes, de los habitantes del barrio sobre su espacio y de la ciudad sobre ese barrio”, abundó el investigador.

Los espacios del barrio, tal como jardines, paradas de autobús o mercados ambulantes, son espacios públicos comunes, compartidos y con pluralidad de usos, “en términos generales los parques y jardines españoles, son caracterizados por todos los grupos del barrio como lugares seguros por una simple razón, todos los vecinos llevan a sus niños y niñas a jugar ahí, y por tanto nadie lleva a su hijo a un lugar que considera inseguro”, expresó Torres Pérez.

Desde la década de los noventa, agregó el investigador, en España se han ido conformando espacios públicos etnificados, es decir, espacios que de forma puntual o permanente son ocupados por vecinas y vecinos de los mismos orígenes étnicos para usos específicos y en función de sus necesidades específicas de sociabilidad.

A diferencia de los espacios públicos comunes, los espacios etnificados han suscitado tensiones entre los miembros del barrio, porque se relaciona una jerarquía valorativa étnica de la sociedad española con los miembros de orígenes no españoles. Encuestas han arrojado que los españoles jerarquizan el origen étnico de la siguiente manera; “primero están los europeos, luego los latinoamericanos, después orientales y al mismo nivel los procedentes de Centro África. Los que suscitan más recelo son marroquíes, musulmanes, árabes y por debajo los gitanos”, profundizó el investigador.

Resaltó que un factor que influye sobre la percepción positiva o negativa de los españoles es el perfil familiar que ha tomado la migración, “para la opinión pública española en general, un grupo de hombres solos, jóvenes viviendo en el mismo piso puede suscitar incomodidades, Ahora, si es señor, señora con niños pequeños que van al colegio, que los ves en el parque hace que nos relajemos”, ejemplifico el investigador.

Hay una tendencia a culturizar conflictos vecinales ya que las problemáticas que tienen un origen en factores de tipo intergeneracionales, de clase u otro tipo, se le atribuyen a cuestiones culturales y se señalan a los inmigrantes como responsables de cambios considerados negativos en el barrio. Se conceptualiza al otro por sus rasgos culturales, no por su rol como vecino o padre, señaló el investigador español.

Además, con la crisis, ha cobrado mayor relevancia las tensiones derivadas de las dinámicas de “competencia por recursos escasos”, entre autóctonos e inmigrantes, sean estos recursos escasos becas escolares, ayudas a comedor escolar o de servicios sociales.

Junto a estas dinámicas de tensión, soterradas pero que tienden a degradar la coexistencia, hay que señalar el surgimiento de dinámicas de cohesión derivadas de luchas barriales, por objetivos comunes como vecinos y vecinas (como la mejora del Colegio Público del barrio o de servicios municipales), así como de la acción de iniciativas de base contra la crisis, como las asambleas de parados y paradas y la actividad de las Plataformas contra los desahucios. En opinión de Francisco Torres, nos encontramos con un proceso muy abierto y sujeto a factores que van allá del barrio (como las políticas sociales que se apliquen, la irrupción de posiciones abiertamente xenófobas y la orientación de los mass-media).

Una consecuencia de la culturalización y de la competencia por ayudas y recursos sociales, agudizada por la crisis, es el surgimiento de posiciones de extrema derecha que han tenido eco en los habitantes españoles. A la derecha clásica, representada por el Partido Popular, y la nueva derecha liberal, Ciudadanos, ha surgido con relativa fuerza la extrema derecha, el nuevo partido VOX, una escisión del PP, señaló Francisco Torres Pérez.

Estas reflexiones se dieron durante el Seminario Permanente de Investigación sobre Migración México-Canadá-Estados Unidos, coordinado por Sara María Lara Flores y Martha Judith Sánchez, investigadoras del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIS-UNAM) en coordinación con el Seminario Inserción en un mundo de movilidades: nuevos retos analíticos en contextos cambiantes, coordinado por Magdalena Barros, Hiroko Asakura y Patricia Torres, investigadoras del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) y Laurent Faret, académico de la Universidad Paris Diderot y IRD/CIESAS. La conferencia se llevó acabo el día 28 de febrero de 2018 en el auditorio del IIS-UNAM.


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