Ciudades, espacios que se debaten entre la solidaridad y la segregación

Actividades en el FARO Oriente. Fotografía: Antonio Nava / Secretaría de Cultura

Implementación de una pedagogía sensible, vía para enfrentar los conflictos urbanos


La mayoría de los habitantes de las grandes ciudades, como la Ciudad de México, son de origen migrante, esta población tuvo que adaptarse a “una forma de racionalizar la vida urbana que se iba imponiendo por enfoques de negocio e intereses de quienes llevaban la administración pública”, afirmó Clotilde Hernández Garnica, Académica de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Gran parte de la brecha que hay entre lo que soñamos y lo que vivimos tiene que ver directamente con la austeridad prevaleciente en el país desde hace varias décadas, “este deterioro social, de nuestras formas de vida, la violencia social y política que vivimos cotidianamente, tiene mucho que ver con este contexto económico en el que nos hemos desarrollado”, explicó Eugenia Correa Vázquez, académica de la Facultad de Economía de la UNAM.

A pesar de esto, hoy en día seguimos viviendo la ciudad como una gestión grupal del tiempo y del espacio, con solidaridad y asunción colectiva de los problemas, afirmó Margarita Camarena, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, y aseguró que, aunque no nos demos cuenta, estas cualidades de vivencia hacen que los problemas no sean más grandes de lo que son.

Sin embargo, estos esfuerzos de mejoría de las ciudades están condicionados por el capitalismo, por las condiciones de mercado y las condiciones asimétricas que garantizan la existencia de esas polaridades, señaló Camarena. “Ricos condicionan pobres, los pobres no existen solos”, se trata, explicó la investigadora, de una relación dialéctica históricamente determinada que se debe estudiar y contribuir a cambiar.

Experiencias de cambio desde lo sensible

El programa Puntos de Innovación Libertad Arte Educación y Saberes (PILARES) implementado por Gobierno de la Ciudad de México, busca que los jóvenes identifiquen los puntos problemáticos de la zona en la que viven y los resuelvan a partir de proyectos innovadores. A pesar de que el programa intenta que los jóvenes construyan su propio espacio de innovación , “quedan muchas cuestiones interesantes por saber acerca de cómo se construyen estos PILARES, quienes van a trabajar y quienes van a decidir por lo que pasa en su entorno”, afirmó Clotilde Hernández Garnica.

Por otro lado, en la Ciudad de México existe una diversidad de proyectos co-creativos que buscan intervenir artísticamente en las condiciones del espacio urbano, son proyectos que intentan incidir en el mejoramiento social de barrios de la ciudad y buscan abordar problemas urbanos como la estigmatización territorial y la justicia espacial, explicó Héctor Quiroz, académico del Programa de Posgrado en Urbanismo de la UNAM.

Sin embargo, estos proyectos no están exentos de conflictos, como el que se observa en algunos casos en que las obras de arte, creadas en procesos colaborativos, entran en el mercado artístico y adquieren mucho valor monetario, afirmó Quiroz.

Frente a la situación actual de las ciudades, se requiere implementar una pedagogía sensible, volver a enseñar a los niños música, danza, pintura, arte. Hacer un hábitat en el que la poesía visual esté reflejada en parques, esculturas, música, danza, es lo que permitiría tener ciudades amorosas, señaló Julio César Schara, investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Estas reflexiones se realizaron en el marco del seminario Estudios de la Experiencia Urbana 2019, coordinado por Margarita Camarena Luhrs y Carmina Jasso López, investigadoras del IIS-UNAM. El evento se llevo a cabo el 14 de febrero de 2019 en las instalaciones del IIS-UNAM.


Fotografías del evento


Video del evento



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