Ciudadanía en México: entre desencanto, desconfianza y desarticulación

* Para la mayoría de mexicanos, la democracia es un juego donde muchos participan pero muy pocos ganan

 

 

Ciudad de México, 4 de abril de 2016.- La desigualdad es un factor que condiciona y distorsiona la ciudadanía ya que si no se cuenta con educación e ingresos suficientes esta no se puede ejercer. En México la pobreza, que es un subproducto de la desigualdad, más que ser combatida es administrada por las instituciones gubernamentales, lo que genera prácticas clientelares, afirmó Alberto Aziz, investigador del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social.

Dentro de la mesa de discusión “Ciudadanías desiguales. Participación, derechos y prácticas clientelares en México”, organizada en el marco del seminario Las Dimensiones de la Desigualdad por Cristina Bayón, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Alberto Aziz afirmó que, a pesar de que el sufragio universal está garantizado, la ciudadanía social retrocede y las decisiones más importantes ya no pueden ser votadas por los ciudadanos.

Para la mayoría, la democracia es un juego donde muchos participan pero muy pocos ganan, la representación se ha vuelto una suerte de simulacro, aseveró el investigador y reiteró que en nuestro país se observa una ciudadanía debilitada, desencantada y con pocos recursos para exigir sus derechos.

Por su parte Lucía Álvarez, investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, afirmó que las ciudades del siglo XXI pueden ser reconocidas como enclaves polarizados, centros de poder económico y político que al mismo tiempo albergan enormes cantidades de población empobrecida, lo que genera disputas, conflictos y desigual acceso a la ciudadanía.

En este sentido, Álvarez afirmó que existen diversas formas de ciudadanía, la ciudadanía formal que implica una membresía legal, y la ciudadanía sustantiva, resultado de luchas sociales por la inclusión. Sin embargo, en la actualidad se observa que la verdadera disputa se da entre los gobiernos locales y las fuerzas del mercado, afirmó la investigadora.

Por otro lado, Martín Paladino, investigador del Instituto Mora, señaló que se debe tener cuidado cuando se utiliza la noción de clientelismo para referirse a la acción política de las clases populares, ya que de esta manera se descalifica su actuar y se les estigmatiza doblemente, por ser pobres y por ser clientelas.

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