Acoso sexual: un llamado a la lucha y a la crítica

* El mayor índice de acoso y hostigamiento sexual está en el trabajo y en el ámbito de la escuela

Ciudad de México, 18 de enero de 2018.– A pesar de que el acoso sexual es un tema de discusión a nivel mundial, no existe un consenso sobre las acciones que pueden ser catalogadas como tal, hay posturas que señala que la cultura es uno de los factores principales para considerar si ciertas acciones son acoso o no. Por tanto, el acoso sexual es algo que se tiene que debatir y dictaminar desde el contexto en el que sucede.

Como parte del conversatorio “Acoso sexual: del silencio al estruendo. Dilemas actuales”, coordinado por Sara Sefchovich, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, académicas expusieron diferentes problemas y posturas sobre dicho fenómeno social.

¿Cómo saber si es acoso sexual? ¿Qué pasa y ha pasado en México respecto al acoso sexual?

A partir del movimiento #MeToo se han formado diferentes iniciativas que defienden el derecho de la mujer en diferentes ámbitos de su vida, mismos que buscan disminuir, e incluso, a erradicar el acoso sexual. Sin embargo, “en nuestro país, las matan, nos matan y no pasa nada”, expresó Cecilia Soto, diputada federal del PRD. Estos movimentos cambian las situaciones a partir de la lucha constante y la denuncia, entonces “apelo a decirnos, hermanas, tomemos el futuro”, concluyó la diputada feminista.

El consentimiento en la práctica sexual es un límite para considerar si algo es acoso o no, en complemento, la ley penal nos puede indicar cuáles son las conductas que deben ser penadas. En México, el hostigamiento, el acoso y el abuso sexual están penados, no obstante, ese consentimiento hace la diferenciación a nivel contextual. Por ejemplo, para algunas mujeres, como las francesas, lo que es galantería para otras, como las estadounidenses, es acoso sexual. Por tanto, “¿cómo concebimos esta realidad y desde dónde la enfrentamos?”, cuestionó Lucía Núñez, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género.

Por su parte, Susana Vidales, activista feminista, expuso que, de acuerdo a estadísticas actuales, “el mayor índice de acoso y hostigamiento sexual está en el trabajo y en el ámbito de la escuela”. Empero, fue hasta 2012 que se incluye el tema de hostigamiento sexual en la Ley Federal del Trabajo. Sólo en cinco universidades de la ciudad hay protocolos para atender la situación, pero también tienen problemas, mencionó la activista.

Respecto al feminismo, Luz Giménez, doctorante en Sociología de la UNAM, invitó a “estar en desacuerdo y a mantener las estrategias y las propuestas feministas abiertas, sujetas a modificaciones, revisiones y reinterpretaciones”. Le solicitó a la audiencia ser crítica para plantear más preguntas y respuestas sobre este problema, y no casarse con opiniones ni etiquetas.

Martha Ferreyra, docente de la UNAM, agregó que no hay un solo feminismo, hay varios, y no hay uno bueno o uno malo. No todas las mujeres son víctimas ni todos los hombres son culpables, sin embargo, no hay que dejar de lado el fenómeno del patriarcado ya que el feminismo está inmerso en una atmosfera patriarcal. “¿No deberíamos rastrear los vestigios del patriarcado en nuestra manera de analizar esta realidad de violencia que vivimos?”, afirmó la académica.


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Fotografía de portada: Sergio Quiros

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