La crisis alimentaria beneficia a los ricos a costa de los pobres

Cada año hay 18 millones de muertes prematuras relacionadas con el hambre: Arizmedi

 

Ciudad de México, 26 de abril de 2018.- Diferentes consecuencias ha traído la crisis alimentaria y de sobreproducción contemporánea a nivel mundial, “cada año suceden 18 millones de muertes prematuras por causas relacionadas con el hambre. Cada segundo y medio muere un pobre, esto es una devastación del proceso de reproducción social”, argumentó Luis Arizmendi, académico de la Facultad de Economía de la UNAM.

Para el Banco Mundial la pobreza extrema significa no tener acceso a alimentos crudos, no tener “calzado o vivienda no significa que sea usted pobre a nivel extremo, mientras tenga acceso a alimentos crudos”, mencionó Luis Arizmendi, y, citando a Thomas Pogge, sentenció que entre “1990 y 2005 hubo 300 millones de muertos por causas asociadas a pobreza extrema, es decir, esto es igual a seis veces la segunda guerra mundial”.

La crisis que vivimos en la actualidad, y que se expresa en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, es multidimensional, es decir, inmobiliaria, financiera, alimentaria, productiva y civilizatoria. Sin embargo, su principal causa se localiza en la sobreproducción. “Se generan más mercancías que las que la economía real puede absorber. La crisis financiera sólo es un espejo de la crisis de sobreproducción que ya ha comenzado su marcha”, afirmó Arizmendi.

Por su parte, Blanca Rubio, investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, explicó que la crisis alimentaria es “el proceso de aumento estructural de los precios de los alimentos a nivel mundial, que beneficia a las grandes empresas transnacionales y afecta fundamentalmente a la población más pobre del planeta”. Esta crisis “estalló en 2008 cuando los fondos especulativos que se habían invertido en el sector inmobiliario entraron en crisis y huyeron hacia la agricultura como un efecto refugio, ello hizo subir los precios de los alimentos a un nivel sin precedentes”. Situación que afectó principalmente a la población mundial más pobre.

Hoy día “aunque en términos de calorías la economía alimentaria mundial tiene la capacidad de darle de comer al doble de la sociedad planetaria, el capitalismo impuso escasez alimentaria artificial contra los seres humanos, para el control monopólico de las empresas transnacionales en el proceso de distribución de alimentos”, aseveró Arizmendi.

Finalmente, el investigador concluyó haciendo una apuesta por el ámbito universitario, ya que “es en estos espacios en donde tenemos que discutir el tiempo de peligro que significa nuestra era. Esta crisis es un tiempo de peligro sin igual, entenderlo tiene sentido no para caer en el escepticismo, sino para asumir en todo su tamaño el reto que significa el siglo XXI”.

Lo anterior se discutió en la mesa “La crisis alimentaria y las nuevas tendencias agroalimentarias mundiales”, coordinada por Blanca Rubio, dentro del ciclo “Temas Actuales de la Sociedad Mexicana” que se lleva a cabo en la Casa de las Humanidades de la UNAM.

 

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