Las sociedades religiosas secretas participaron en la guerrilla de los años 70

Para entender la relación entre grupos estudiantiles católicos y movimientos guerrilleros, se deben revisar sus profundos antecedentes históricos

 

Ciudad de México, 28 de septiembre de 2017.- Para poder entender la radicalización de los grupos estudiantiles, el papel que ha jugado la religión en éstos, y cómo un grupo minoritario de católicos llegó a formar parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre durante la guerrilla de los años 70,  se requiere elaborar una genealogía de dicho fenómeno, afirmó Fernando M. González, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM (IIS-UNAM).

Un grupo protagonista en este proceso fue el de los jesuitas, quienes, durante la Guerra Cristera,  pasaron a la clandestinidad y a la lucha armada oponiéndose al grupo católico “La Unión de Católicos Mexicanos”, la organización más importante de la segunda década del siglo veinte de México, formada por Luís María Martínez, obispo de Michoacán, afirmó el investigador.

A partir de los años 30, la Compañía de Jesús logró coordinar la acción católica mediante una confederación de varias organizaciones que permitió que el episcopado tomara las riendas las asociaciones que se habían dispersado durante la Guerra Cristera y,  al mismo tiempo, fue la fundadora de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, UNE, señaló el académico.

La UNE comenzó a tener conflictos con la política vaticana ya que la Santa Sede intentó alejarlos de la acción política, expresó González, y reiteró que, a partir de dicho enfrentamiento, una parte de la UNE fundaría el PAN, al mismo tiempo Efraín González Luna fundaría la primera  universidad privada de Guadalajara (UAG),  asociada al grupo secreto de los Tecos.

La Universidad Autónoma de Guadalajara fue fundada por ex alumnos y alumnos de  los jesuitas, algunos con ideología anti comunista, generando así una tensión interna. Al enterarse de la asociación secreta, Efraín González Luna abandona la UAG, convirtiéndolo en la bestia negra de los Tecos, lo que generó la enemistad entre el PAN y los Tecos, afirmó el investigador.

A principios de los años 60, los jesuitas se separan de los Tecos. De este movimiento estudiantil surgiría como al líder de la Liga Comunista 23 de Septiembre Ignacio Salas Obregón, expresó Fernando  González.

La emergencia de los grupos radicales estudiantiles en los años 70, como el denominado “los enfermos” de la Universidad Autónoma de Sinaloa, tienen explicaciones históricas y culturales. Estos  grupos estudiantiles adoptaron  al marxismo y lo asumieron como un dogma de fe y se lanzaron a la lucha armada, afirmó Sergio Arturo Sánchez Parra, investigador de Universidad Autónoma  de Sinaloa.

Eso los llevó a tener un comportamiento de intolerancia, de persecución política con respecto de aquellos individuos que se opusieron a la lucha armada. Son producto de un momento histórico en las décadas de los años 70, comentó el investigador.

Estas reflexiones se llevaron  a cabo durante la mesa “Estudiantes, religión y radicalización. México en los años 1970”, coordinada por Eugenia Allier, investigadora del IIS-UNAM.

 

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