Maíz: símbolo de la resistencia subalterna a través del tiempo

A pesar de su desplazamiento durante la conquista, el maíz sigue vinculado con el México indígena

 

Ciudad de México, 18 de agosto de 2017. El maíz,símbolo del país reivindicado con mayor énfasis por las clases subalternas, es un referente para la identidad mexicana. Desde los Olmecas se observa una relación estrecha de este grano con la esfera humana y ha generado una multiplicidad de significados en el tiempo a través de diversas analogías, afirmaron Enrique Rajchenberg, Investigador de la Facultad de Economía de la UNAM y Catherine Héau, investigadora del la Escuela Nacional de Antropología e Historia.

Cada régimen civilizatorio posee un elemento material que provee la subsistencia de su pueblo. Sin este o su escasez todo el orden social y político se fragiliza o incluso se desmorona, afirmaron los investigadores durante su participación en el Seminario Cultura y Representaciones Sociales,  coordinado por Gilberto Giménez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, y Jorge A. González, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM.

El trigo en Europa, el arroz en el continente asiático y el maíz mesoamericano, son los mejores ejemplos de estas columnas que sostienen a sus habitantes, recalcaron los académicos.  Recordemos la desaparición de ciudades Mayas por efecto de la sequía, la erosión de sus suelos y el aumento súbdito del precio del maíz, afirmaron.

Tras la conquista de Mesoamérica, se produce un cambio cultural que marcará a los siguientes siglos en materia de identidad. En esta época el maíz fue desplazado en las representaciones dominantes por el trigo, pero conservó un lugar central como parte de la visión del mundo y del imaginario colectivo de los pueblos indígenas.

Este proceso de sincretismo se observa en la elaboración de los cristos negros, como el señor de Chalma o el señor de los milagros de Iztapalapa, hechos a partir de la caña de maíz, con lo cual se mostraba la apariencia dominante occidental, pero el núcleo duro de la creencia indígena se conservó.

La etapa revolucionaria es un momento clave para que el maíz recupere un lugar en el imaginario nacional. Una de las representaciones más significativas de este periodo es el mural pintado por Diego Rivera en Chapingo a mediados de los años 20,  en el que recupera el contenido mítico de los relatos prehispánicos, al dibujar los cuerpos enterrados de Emiliano Zapata y Otilio Montaño mientras en la superficie reverdece el maíz, lo que creó una analogía  que permitiría el resurgimiento del México profundo y el origen indígena, afirmaron los académicos.

En la actualidad, en la que los intereses de diversos sectores capitalistas asechan los territorios campesinos, el maíz se ha posicionado como un estandarte de los actores que luchan en contra del despojo. Este aspecto se ejemplifica con la frase “sin maíz no hay país”, la cual se ha convertido en un símbolo de los movimientos sociales en resistencia, concluyeron los investigadores.

 

 

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