Líderes sociales: de la movilización colectiva al olvido

El asesinato de Efraín Calderón Lara unió a los estudiantes, los obreros y la sociedad civil en búsqueda de justicia en Yucatán.

 

Ciudad de México, 27 de abril de 2017.- Las movilizaciones estudiantiles que surgieron a lo largo de la República Mexicana por la violencia de Estado en el caso Ayotzinapa, nos obligan a cuestionar al sistema que absorbe a los jóvenes y los convierte en espectadores pasivos e inertes, afirmó Karen Vázquez, investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), durante su participación en el Seminario Institucional La Crisis, el Poder y los Movimientos Sociales en el Mundo Global, coordinado por Javier Aguilar, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

El movimiento obrero-estudiantil de 1973 en Yucatán surge del descontento en la población por la introducción del sistema de agua potable, el cual representó un golpe a la economía de las familias yucatecas. Si bien los obreros y los estudiantes no compartían las mismas problemáticas, ambos movimientos lograron un frente en la lucha por el derecho a la libertad de expresión y manifestaron sus inconformidades mediante la participación  y la organización social, recordó la académica.

Del malestar social surgió un líder para hacer notar la inconformidad, su nombre era Efraín Calderón Lara, estudiante y miembro del Frente Cultural Estudiantil Jacinto Canek. Mediante entrevistas con informantes clave, el equipo de investigadores de la UADY realizó un perfil del mencionado líder, quien se percibió como un hombre de principios, de moral, justo, humilde, sencillo, sensible a las problemáticas, creyente de la igualdad, defensor de los derechos, carismático y con gran capacidad de convocatoria, dijo la investigadora.

Efraín Calderón Lara apoyó a la creación de sindicatos que permitirían una mejora en la calidad de vida de los obreros, intentó conformar el sindicato Constructora del Sur Asociación Civil que, al no obtener reconocimiento oficial, generó manifestaciones proletarias que culminaron con el secuestro del joven activista, lo que detonó la conformación de un movimiento estudiantil en la entidad, relató la investigadora.

Una vez que apareció sin vida el cuerpo de Efraín, se convirtió en una bandera para los movimientos sociales de Yucatán, uniendo a los obreros y miembros de la sociedad civil a las manifestaciones de los estudiantiles. Se documentó que más de 10,000 personas salieron a la calle a pedir justicia por el asesinato de este personaje, afirmó Vázquez.

Como resultado de las movilizaciones, se logró reconocer la autonomía de los cinco grupos sindicales que Efraín ayudó a crear, se consiguió el respeto a la autonomía universitaria y la devolución de las tarjetas de descuento a estudiantes para el servicio de transporte y servicios culturales, recordó la investigadora.

Actualmente en México los líderes de los movimientos sociales se encuentran en el olvido, son personas que quedaron marcados por los hechos y deben reconocerse como actores fundamentales para el cambio social, concluyó la académica.

 

Contacto

Lic. Miriam Aguilar

Coordinadora de Difusión del IIS-UNAM

Correo: difusión.iis@unam.mx

Tel. 5622 739019

 

Lic. Karla López

Becaria de Difusión del IIS-UNAM